viernes, 25 de abril de 2008

Enfermos mentales

Polémica suscitada a cuenta de un parricidio en Murcia. El agresor, que se paseo con la cabeza decapitada de su madre en una bolsa por el pueblo antes de ser detenido, tenía una esquizofrenia diagnosticada desde hacía años.

Flota una pregunta en el aire: ¿se podría haber evitado? La cuestión es que la propia víctima había denunciado en repetidas ocasiones el peligro que suponía para su integridad física la convivencia con su hijo enfermo, hasta el punto de haberse desempolvado un escalofriante testimonio de esta mujer ahora muerta grabado y emitido por TVE en el año 2002.

En el fondo de la cuestión se encuentran las tesis de la llamada anti-psiquiatría, tan en boga en los últimos lustros, y en general opuesta a la reclusión de los enfermos psiquiátricos en centros de aislamiento durante periodos prolongados de tiempo.

En las declaraciones al diario El País diversos expertos consultados se deslizaban hacia generalidades tales como que los enfermos [esquizofrénicos] son "más víctimas que agresores", que "no suelen ser agresivos, sino vulnerables, y que evitan el contacto social"; o que "suponiendo [los enfermos mentales graves] un 3% de la población, estos enfermos cometen mucho menos del 3% de los delitos violentos".

Se puede bramar contra el empleo de la esquizofrenia como categoría en los titulares generados en instancias tan trágicas como éstas, pero ¿es ésta la clave de la cuestión? No lo creo.

Más bien parece que el rumbo a seguir es el de la individualización. Flaco favor hacen a su causa los psiquiatras y responsables de los distintos servicios de salud mental del país al combatir el uso de categorías periodísticas con el antídoto de categorías de otro tipo, en este caso de exención de culpa o generales de comportamiento.

El sistema español sólo avanzará en una dirección más deseable cuando los enfermos mentales que realmente planteen un riesgo para la salud y vida de sus familiares y convecinos sean tratados como casos individuales, tanto periodísticamente como, si cabe de un modo mucho más crítico –al ser el impacto de sus decisiones directo e inmediato–, por todos los responsables del sistema en sus diversas facetas. Sin ningún tipo de dogmas apriorístico.

Jacobo Elosua

miércoles, 23 de abril de 2008

Ciudadanos cree que el Decreto de Mínimos en Educación Infantil merma la calidad de la enseñanza y exige su retirada

Publicado original en

Diario Metro vía Europa Press

Ciudadanos- Partido de la Ciudadanía aseguró hoy que el Decreto de Requisitos Mínimos en Educación Infantil aprobado por la Comunidad de Madrid ocasiona "una importante merma" en la calidad de la enseñanza que imparten las escuelas y exigió su retirada para abrir un proceso de diálogo con todos los sectores implicados.

Este partido aseguró en un comunicado que el aumento del número de niños permitido por aula, punto recogido en dicho Decreto, "tan solo pretende ocultar el incumplimiento del gobierno de Esperanza Aguirre en cuanto a creación de plazas en Educación Infantil en la Comunidad".

Así, tal y como denuncian las asociaciones de padres y los colectivos profesionales, Ciudadanos señaló que continúa la carencia de plazas infantiles de 0 a 3 años, "lo que hace imposible la conciliación de la vida laboral y familiar para miles de familias madrileñas".

Ciudadanos propuso un incremento sustancial del presupuesto asignado para la construcción de nuevas escuelas infantiles y la universalidad y gratuidad de la escolarización en la etapa de 0 a 3 años, "estableciendo un pacto global financiero con los diferentes entes locales".

En este pacto, Ciudadanos señaló que el Ministerio de Educación tendría la competencia de elaborar "programas educativos y pedagógicos homogéneos para toda la red de centros públicos y concertados", que serían puestos a su disposición en todas las comunidades autónomas.

El partido, se manifestó así ante la huelga que tuvo lugar la pasada semana en las escuelas infantiles públicas de la Comunidad de Madrid, y mostró su solidaridad con los profesionales del sector, ya que comparten con ellos su preocupación "por la disminución de la calidad de la enseñanza en este tramo educativo".

Leer noticia completa en Diario Metro vía Europa Press

lunes, 21 de abril de 2008

¡Dios nos asista!

Publicado en Estrella Digital

Luis de Velasco

Estupendo, objetivo logrado. La imagen de la nueva ministra de Defensa pasando revista a las tropas se ha visto en todo el mundo. España es hoy un país modernísimo, cool, mucho más que la Cool Britain que se inventó otro socialdemócrata, Blair. ¿Y ahora qué? Porque no basta con eso, con una foto. La titular del departamento, con una mínima experiencia de gestión de unos meses en un ministerio sin apenas competencias como es Vivienda, ¿lo hará bien (algo deseable por el bien del país)? Pero ¿qué es "hacerlo bien"? En la sociedad de las imágenes y la manipulación, eso no es tanto tener capacidad, aptitud y trabajo como gozar de un buen aparato de relaciones públicas y de creación de imagen.

Como ha dicho Blanco, y él lo debe de saber bien, el Gobierno recién nombrado es "Zapatero en estado puro". Efectivamente. La decisión incluye irresponsabilidad, provocación, frivolidad y falta de respeto a los ciudadanos. No se está designando la gestora de la agrupación socialista de Peralillo de Abajo, sino el Gobierno de un país que, como repite siempre la vicepresidenta, es la octava potencia económica del mundo. Pequeña diferencia.

No se trata aquí de hombres o mujeres o de si éste es un Gobierno con mayoría femenina. Se trata de algo mucho más importante, se trata de capacidad o incapacidad para determinados puestos de gran responsabilidad, criterio que debe primar sobre otros como el género o la procedencia geográfica. Y ahí el asombro y la indignación alcanzan cotas nunca antes superadas, porque, de un lado, permanecen en el Gobierno titulares que han demostrado hasta la saciedad su incapacidad por inanes o provocadores y, de otro, entran personas que, a la vista de su previa experiencia, no reúnen los mínimos requisitos para tan alta misión. Repásese, por ejemplo, si aún está disponible en su "blog", el currículo de la titular del nuevo Ministerio de Igualdad. No es el único caso, sólo el más clamoroso.

La irresponsabilidad se amplía con la nueva estructuración de los ministerios. El autor o autores de la misma, enraizados en la larga tradición de siglos del arbitrismo español, están convencidos de que el papel todo lo resiste, hasta lo más absurdo. La realidad impondrá sus costes, que pagaremos todos. Es cierto que una gran parte de los ministerios no tienen apenas competencias y que entonces se trata de rellenarlos como sea. Pero de ahí a juntar Agricultura y Pesca con Medio Ambiente, llevar la Enseñanza Universitaria a Investigación o Asuntos Sociales a Educación va un largo trecho que nuestros ilustrados arbitristas no han dudado en recorrer.

Se nos informa de que la mayoría del Gobierno no es del PSOE. Está claro que, en los últimos años, el "stock" de políticos preparados ha experimentado un bajón, pero ¿tanto? Da la impresión de que el presidente del Gobierno desconfía o desprecia a sus compañeros de partido y que va camino de llegar a eso que en Estados Unidos califican como "imperial presidency", la presidencia imperial. Otra consideración es la coherencia de los nombramientos en ministerios económicos con eso que se califica como "programa socialdemócrata" del Gobierno. Por la procedencia profesional, formación e ideas conocidas de esas personas, parece muy difícil esa coherencia. Más aún, cuando el adalid de ese programa, Caldera, ha sido defenestrado. Seguramente veremos al vicepresidente económico desplazado a la izquierda por esos nuevos llegados. En esta vida todo es relativo.

Algunos se consuelan mirando el desastre italiano. Magro consuelo. Es un espejo al que hay que mirar para evitarlo. Frente a otro espejo, sin pegarnos (todavía) un tiro, recordemos aquí y ahora el título de un artículo del gran Mariano José de Larra: "¡Dios nos asista!".

Luis de Velasco

sábado, 19 de abril de 2008

Movilizar emociones en España

Los prólogos son un género fácil. Al igual que en los obituarios, si uno se ciñe a unas sencillas normas de estilo y descarta liarse a dar saltos mortales es difícil salir mal parado. Se podrá brillar más o menos, es indudable, pero resulta muy meritorio –por dificultoso– ser calificado con un 'logsiano' "Necesita Mejorar".

En la introducción a la edición española del muy polémico "No pienses en un elefante", obra del lingüista de Berkeley George Lakoff, Cristina Peñamarín logra obtener ese dudoso galardón cum laude.

¿Por qué tan severo juicio? Quizá transcribir el último párrafo de esa introducción al libro traducido –edición de la Universidad Complutense– aclare lo fundamental. Ahí va:

"Esta notable obra de Lakoff permite introducir la reflexión sobre las implicaciones de los diferentes discursos políticos en otros ámbitos, como el español, donde los conservadores han aprendido la lección de sus correligionarios estadounidenses. Aquí también han optado por un lenguaje agresivamente afirmativo de un sistema conceptual unificado que organiza y da coherencia a sus posiciones políticas y las vincula con valores y sentimientos morales. Y esta capacidad de movilizar emociones es un arma de enorme valor en el contexto de la mediatización de la política. Algo que urge a los progresistas aprender a hacer".

¿Pretende la Catedrática de Teoría de la Información hacernos creer que los conservadores españoles –leamos PP– están por delante de los progresistas –leamos PSOE– en el conocimiento de cómo apelar a las emociones como arma política? ¿Lo dice en serio?

Que el libro haya sido editado en 2007, esto es, antes de la celebración de las últimas elecciones generales y de la sublime –desde un punto de vista 'mediático-emocional'– presentación del nuevo gobierno Zapatero, no puede servir de excusa para semejante error de apreciación.

¿Acaso no es el PSOE el partido que, habiendo gobernado en seis de las últimas ocho legislaturas, da clases gratis día tras día a los populares en materia de comunicación política?

Si, tal y como apunta Lakoff, en EEUU son los Demócratas quienes no han sabido evadir la trampa tendida por los Republicanos y sus numerosos think tanks en cuestiones como la fiscalidad y su supuesta esencia perversa, con todos los agentes políticos aceptando el poderoso lenguaje de los "alivios fiscales" –o tax relieves–, en España no es menos cierto que son los socialistas quienes reinan en ese ámbito de fijar unos marcos de referencia lingüísticos a los que dócilmente se pliegan los populares.

Pensemos en la 'España plural' -el que discrepa es un facha españolista–, en la 'derechona más rancia' –que blinda a priori las críticas a determinadas posiciones–, o en la 'memoria histórica' –planteada de un modo que impide distanciarse sin incurrir en achaques de nostalgia del franquismo-.

No, no son los 'progresistas' quienes deben dotarse de un sistema conceptual unificado que organice y dé coherencia a sus posiciones políticas vinculándolas con valores y sentimientos morales. Si alguien está fallando en ese frente en España son los conservadores. Pero no sólo ellos. También quienes no siéndolo nos empeñamos en denunciar el falso progresismo sectario y enemigo de la razón de tantos de los planteamientos defendidos por el PSOE en la actualidad.

Jacobo Elosua

sábado, 23 de febrero de 2008

El pensamiento naranja

Rivera difundirá el 'pensamiento naranja' para lograr escaños en el Congreso

El presidente de Ciudadanos (C's), Albert Rivera, ha presentado hoy en Madrid la campaña electoral de su partido en un acto en el que ha apostado por divulgar el 'pensamiento naranja' para conseguir los escaños en el Congreso que, según ha dicho, pronostican sus encuestas.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante su intervención hoy en un acto de su partido celebrado en el Cuartel Conde Duque de Madrid.
Rivera difundirá el pensamiento naranja para
'Éste no es un partido de cabreados y rebotados, sino de ciudadanos esperanzados que confían en la política', ha proclamado Rivera, quien ha cerrado con su intervención un atípico acto electoral, amenizado con un concierto de piano, y que, en su mayor parte, estuvo protagonizado por representantes de distintas asociaciones ciudadanas.

El presidente de C's ha asegurado que la trayectoria de su partido demuestra que ha sido capaz de llevar 'la normalidad' al Parlamento catalán y que, pese a los pronósticos de algunos, 'lejos de haber caído, está mejor y los sondeos indican que va a estar en el Congreso'.

Tras reconocer que para lograr ese objetivo van a 'tener que sudar', Rivera ha dicho que Ciudadanos lo conseguirá 'a través del boca-oreja, día a día, porque, cuando es conocido, triunfa y gusta'.

Además de Rivera, han intervenido los primeros candidatos de la lista de C's por Madrid al Congreso -que encabeza Fernando Landecho-, quienes han definido a su partido como una fuerza 'rebelde', de centro-izquierda y no nacionalista, que ofrece 'aires de libertad, de igualdad y de progreso', como refleja el lema de su campaña: 'Coge aire'.

Landecho ha desgranado los principales puntos del programa electoral, que ha sido realizado teniendo en cuenta y sometiendo a votación las propuestas aportadas por expertos, asociaciones ciudadanas, afiliados, simpatizantes y ciudadanos anónimos.

Entre las principales propuestas, C's defiende una reforma electoral para que el voto tenga el mismo valor en todo el territorio, estableciendo una circunscripción electoral única y listas abiertas, además de limitar los mandatos políticos a dos legislaturas.

'Queremos una España sin fronteras, sin desigualdades ni diferencias -ha manifestado Rivera-, donde los políticos se dediquen a sumar y no a dividir a la sociedad, plural pero cohesionada y unida, que mire hacia fuera, deje de mirarse el ombligo y se deje de pelear'.

En la presentación de la campaña han participado varios representantes de asociaciones y organizaciones ciudadanas con las que C's ha contactado para elaborar su programa electoral, como el Foro de Ermua, la Asociación por la Custodia Compartida, la Plataforma por una Vivienda Digna o la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara.

Publicado en Terra

viernes, 22 de febrero de 2008

Ciudadanos pide PP y al PSOE que no negocien con los nacionalistas cuestiones de Estado

El número uno de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía por Madrid, Fernando Landecho, acudió hoy a las sedes madrileñas de los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, donde hizo entrega de un manifiesto en el que exige que se comprometan a no pactar con formaciones nacionalistas en políticas de Estado, en concreto en materia de vivienda, justicia, inmigración, sanidad, educación, energía y productividad.

Asimismo, Landecho reclamó una estrategia de firmeza para la derrota contra el terrorismo así como una reforma de la Ley Electoral de forma que 'el voto de todos los ciudadanos valga lo mismo'. Landecho entregó el manifiesto tanto en la sede del PSOE como en la del PP, tras haber realizado un recorrido, por las calles de Madrid, en un autobús de dos pisos junto a miembros de su partido, y donde sonaba de fondo el himno de Ciudadanos, escrito por el compositor Sabino Méndez.

Ciudadanos, con alrededor de 4.000 afiliados, se define como un 'partido de centro-izquierda' que considera que se 'puede ser español y progresista'. Según explicó Landecho, en un acto celebrado hoy en su sede de Madrid, su grupo aboga por limitar los mandatos a dos legislaturas para evitar el 'anquilosamiento', así como por 'romper el bipartidismo'.

Además, destacó que el programa de Ciudadanos ha sido elaborado por 'cientos de afiliados', a diferencia, dijo, del de otros grupos, ideado 'por agentes externos o premios Nobel'. Ciudadanos es 'un movimiento cívico, integrado por personas que hemos dejado temporalmente nuestras actividades para decirles a los políticos que están haciendo algunas cosas mal', indicó.

En este sentido, hizo un llamamiento para que el Estado Central recupere competencias y de este modo, apostó por, 'definir con claridad las competencias del Estado, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos', al tiempo que reivindicó que 'no haya pactos globales con partidos nacionalistas porque supeditan el interés de todos los españoles a unos grupos de presión reaccionarios que van en contra de los intereses de la inmensa mayoría'.




En concreto, Ciudadanos pide medidas como que 'el voto en blanco tenga representación en las Cámaras, que 200.000 firmas sean suficientes para llevar al Parlamento propuestas por ley, y que éstas puedan ser orgánicas', así como una mayor inversión en energías renovables y una educación 'pública, laica y de calidad' siguiendo el modelo de enseñanza finlandés.




Respecto a la política económica, Landecho criticó la 'economía basada en el ladrillo y el golf mantenida durante estos años' y advirtió de los 'desequilibrios continuos entre españoles'. Frente a ello, subrayó, destaca la propuesta de Ciudadanos que defiende 'la progresividad de los impuestos'.

SORPRENDIDO POR EL DEBATE SOLBES-PIZARRO

Preguntado sobre el 'cara a cara' protagonizado ayer entre los 'números dos' del PSOE y del PP, Pedro Solbes y Manuel Pizarro, Landecho se mostró 'sorprendido' sobre los diferentes puntos de vista ya que la línea económica 'ha sido básicamente continuista' en los Gobiernos de ambas formaciones. Por otro lado, puso de relieve la 'valentía' de su partido al afrontar cuestiones como la eutanasia, la prostitución o la interrupción del embarazo, frente al silencio de los grandes grupos 'por cálculos electorales'.

Por último, tras afirmar que la campaña electoral de Ciudadanos se centrará en Madrid, Barcelona y Málaga -aunque se presenta por las 52 circunscripciones de toda España-, Landecho lamentó que su partido cuente con un presupuesto de alrededor de 300.000 euros, lo que supone, dijo, '50 veces menos' que la de los socialistas y los 'populares'. Por ello, recalcó que existe una 'desigualdad de oportunidades absoluta'. 'Es un sistema bloqueado, no hay financiación y presencia en medios públicos hasta que logras participación', remachó.



Terra Actualidad - Europa Press

jueves, 21 de febrero de 2008

Los sentimentalismos en política nos han traído muchos problemas

Publicado en Periodista digital

Periodista Digital-. Su objetivo final es ocupar su escaño en el Congreso de los Diputados pero para empezar quieren dar a conocer el proyecto de Ciudadanos fuera del entorno catalán. Precisamente han sido los “históricos” resultados en esta comunidad (tres escaños después de tres meses de vida) no sólo les han animado a presentarse, sino que aseguran que son la prueba de que España necesita un cambio “audaz y valiente”.

Fernando Landecho explica que el bipartidismo latente en nuestro país está completamente agotado y está convencido que su partido

Será uno de los que regenerará la política española a medio plazo. Los partidos tradicionales juegan con la palabra tensión y no miran por los intereses reales de los ciudadanos. Hay una manipulación clara de los partidos en este sentido.

El cabeza de lista de Ciudadanos por Madrid lamenta que ya son muchos los años que el Gobierno está condicionado por los nacionalistas.


Pero no nos olvidemos que son los partidos nacionales los que acuden a pactar con los nacionalistas. Ahora esperamos que se acerquen a otros modelos como el nuestro.

No obstante, Landecho subraya que Ciudadanos no les darán un cheque en blanco a ninguno de los partidos mayoritarios. Se relacionarán con ellos con pactos puntuales en asuntos tan vitales como Educación o Vivienda.

En lo relacionado con el modelo de Estado, Ciudadanos dará su apoyo a aquel partido que se comprometa a no pactar con nacionalistas. Así, podremos buscar un futuro estable para los próximos 20 ó 25 años.

En materia antiterrorista, el candidato de Ciudadanos dice no a dialogar o negociar con terroristas.

No hay más espacio para el diálogo con terroristas que indicarles el lugar en el que depositar sus armas.

Fernando Landecho, apoyado en el lema que presentan para esta campaña (Coge Aire), señala que

Hay que ventilar la habitación de la política para que tengamos más y mejor democracia.

AUDIO COMPLETO DE LA ENTREVISTA EN MP3

Agresión a una sede de C's

La agrupación Maresme centro de Ciudadanos denuncia que la sede que tiene en la Riera de Mataró fue atacada el domingo día 17 de Febrero. La sede apareció con el techo del balcón, las persianas y la pancarta que tenían expuesta al balcón manchada de pintura que alguien tiró desde la acera.
El martes día 19 de Febrero, su coordinadora con las fotos que tenía por los daños causados para la pintura lanzada, acudió a la comisaría de los “mossos de Escuadra” de Mataró.
Al llegar se identificó como la coordinadora de la agrupación y en la comisaría, alegando que no tenían tiempo, le dijeron que volviera otro día a cursar la denuncia. Finalmente la denuncia ha sido cursada en la comisaría de la policía Local de Mataró.
¿Se negó la “mosso d'Esquadra" a cursar la denuncia por antipatía al partido que representaba nuestra coordinadora, o realmente no tenían los suficientes policías para poder cursar una denuncia? ¿Estamos ante un caso de ineficacia o de partidismo? En el primer caso sería un caso de omisión de su obligación, en el segundo caso sería un caso muy grave. ¿No están los “mossos d'Esquadra” prioritariamente para servir a la ciudadanía? ¿Faltan policías en la comisaría de los “mossos” de Mataró?

sábado, 16 de febrero de 2008

Dramatizando

Publicado en la Vanguardia
Francesc de Carreras



Si todo lo que se dice en estas semanas preelectorales fuera cierto y se cumpliera, en España no se podría formar gobierno nunca. Veamos.
La Junta Electoral Central ha decidido acumular los diputados del PSOE y del PSC considerando que se trata del mismo partido a efectos de reparto de espacios electorales. No pongo en duda que la resolución de la Junta esté bien fundada, pero las apariencias son otras y cada vez se tiene más la sensación no sólo que PSOE y PSC van cada uno por su lado sino que pronto pueden estar seriamente enfrentados.
En efecto, Montilla ya habla como Jordi Pujol en sus buenos tiempos. Según la crónica de Cristina Sen en “La Vanguardia” de ayer, el presidente catalán ha dicho en Madrid que se considera el 128 president de la Generalitat, algo que sólo sostienen los partidarios del nacionalismo más integrista. ¿Se imaginan el cachondeo que se montaría si el Rey de España empezara a contar a sus antecesores a partir del rey visigodo Ataulfo que, por cierto, estableció su corte en Barcelona y aquí fue asesinado en el año 415? ¿O que Zapatero se considerara sucesor de los validos españoles, del duque de Lerma o, peor, del conde-duque de Olivares?
Montilla, en cuanto pisa Madrid se transmuta, Pujol fue un tibio a su lado. Para rematar la jugada, Montilla ha asegurado que su misión es preservar una institución que salvaguarda la identidad catalana y que ahora es él, y no CiU, quien defiende a Catalunya. ¿Recuerdan este lenguaje? Y también amenaza: una actitud dilatoria del próximo ejecutivo en responder a las demandas catalanas constituiría un grave problema de “estabilidad política” y si la actitud fuese hostil sería “un grave atentado a la Constitución y a la democracia”. ¿Sospecha Montilla que un futuro gobierno socialista podría llegar a cometer tales desmanes? ¿Habla Montilla o habla Ibarretxe? Por su parte, Artur Mas, impasible, sostiene unas horas despues que de producirse un pacto entre PSOE y CiU, lo cual es muy probable para poder formar Gobierno, Montilla tendría los días contados como president.
Y después están las encuestas y sus “cocinados” resultados. Según el CIS, órgano dependiente del gobierno de España, el PP se acerca peligrosamente al PSOE. Por su parte, según el CEO, órgano dependiente del Govern de la Generalitat, el PSC ha pegado un súbito bajón de diez puntos en tres meses. ¡Pobres socialistas! Pero claro, vaya usted a saber: se trata de organismos oficiales de Madrid y Barcelona. Y ya dijo Zapatero a micro cerrado – es decir, con sinceridad – tras la entrevista con Iñaki Gabilondo que las encuestas iban muy bien pero que a su partido le convenía que hubiera tensión. Y textualmente añadió: “Yo voy a empezar, a partir de este fin de semana, a dramatizar un poco”. ¿Son estas encuestas oficiales una escena del drama anunciado? Porque, efectivamente, ya estamos en fin de semana.

Francesc de Carreras

viernes, 15 de febrero de 2008

El efecto Ciudadanos

Publicado en Libertad digital

Antonio Robles


Andan contrariados algunos de mis compañeros por el cambio de chaqueta en política lingüística del Partido Popular. Otros están encantados. En sólo un año y medio hemos conseguido poner en cuestión todo el sistema de inmersión lingüística de la Generalitat de Cataluña, hablar en castellano en el Parlamento, abrir los ojos y aumentar la autoestima de miles de ciudadanos; pero, sobre todo, hemos conseguido que parte de nuestras tesis en política lingüística sean asumidas por el Partido Popular, mientras algunos miembros destacados del Partido Socialista de Cataluña presionan para levantar el pie del acelerador nacional.

En realidad, Ciudadanos no nació para ser un partido al uso, ya saben, como una empresa que se quiere perpetuar en el tiempo, sino para ser un proyecto capaz de cambiar la realidad. Su sola presencia –pensamos muchos muchas veces, mucho antes de que ni siquiera soñáramos con que fuera posible su existencia– obligaría a PPC y PSC a cambiar sus discursos en política lingüística. Estábamos convencidos de que sólo en el silencio podrían seguir siendo conculcados los derechos de los castellanohablantes, pero en el momento que fuera posible evidenciar la exclusión cultural, la fuerza de la gente castellanohablante en las urnas obligaría necesariamente al Partido Popular o al PSC, o a los dos, a cambiar de política lingüística si no querían ver mermados seriamente los apoyos de la comunidad castellanohablante.

Pues bien, en solo 15 meses la actividad parlamentaria de tres diputados ha obligado al Partido Popular de Cataluña a llevar al Pleno la reforma de la ley de política lingüística de 1998 para garantizar la enseñanza en lengua materna y la igualdad lingüística. Los 89.946 votos en las autonómicas del 1 de noviembre fueron el primer aviso; el segundo, la persistente labor de Ciudadanos por llevar a las instituciones la normalidad lingüística de la calle. Ayer no se hablaba castellano en el parlamento, hoy no sólo lo hacen tres parlamentarios.

Esta actitud de C’s ha obligado al PPC a utilizar retales de la lengua de Cervantes en algunas de sus intervenciones. Antes había dimitido su presidente, Josep Piqué, en buena medida por la atmósfera creada por Ciudadanos. Fue sintomático que quien le sustituyera en el cargo, Daniel Sirera hiciera la mitad de su discurso en la lengua común de todos los españoles a propósito de su primera intervención parlamentaria como presidente del PPC. Hasta el diputado Joan Ferrán, del PSC, se despachó a gusto contra la costra nacionalista de Catalunya Radio y TV3.

De esta guisa, el efecto Ciudadanos estaba a punto de convertirse en una leyenda. La rubricó la diputada Irene Rigau en la Comisión de Educación, el 31 de enero de 2008, al acusar al Partido Socialista de haberse dejado erosionar por la mala conciencia que el grupo mixto había conseguido meter también en el Partido Popular. "No ganarán ninguna votación", dijo la diputada de CiU, pero están consiguiendo crear mala conciencia en los dos grandes partidos de raíz española.

De esa presencia ocultada de Ciudadanos, pero temida por los populares, surgió la propuesta del candidato a la presidencia de España, Mariano Rajoy. Acababan de caer en la cuenta de que España era el único país del mundo donde la lengua oficial del Estado se la excluía como lengua de aprendizaje en alguna de sus comunidades. Y, además, la polvareda levantada por el desparpajo de Ciudadanos por denunciarlo le hizo caer en la cuenta de que el tema podría darles muchos votos. Intuido, temido y hecho: lanzó la promesa de una ley de lenguas para garantizar que todos los españoles pudieran estudiar en castellano vivieran donde vivieran. Y en esa atmósfera lingüística de cambio de ciclo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, promete a su vez un colegio en la capital de España donde puedan estudiar en catalán quienes lo soliciten. Si la primera medida fue un pulso a los nacionalistas, la segunda los dejó sin argumentos. Unos días antes, el periodista y contertulio catalanista de Onda Cero Enric Julià había utilizado la imposibilidad de estudiar catalán en Madrid, para justificar la injustificable exclusión del castellano como lengua vehicular en Cataluña.

Sólo un año antes, semejantes medidas y promesas eran impensables. El fenómeno conocido como efecto Ciudadanos está cambiando la política nacional.

No, no es malo que el Partido Popular asuma las tesis de Ciudadanos, ni es malo que eso les lleve a recuperar votos, ni malo sería que el partido socialista de Cataluña las asumiese a su vez y, como el Partido Popular, también nos restase votos. Eso querría decir que Ciudadanos habría cumplido su misión primera: que los partidos nacionales se comprometan con la defensa de los intereses de todos los españoles.

Nunca un partido tan pequeño y en tan poco tiempo consiguió cambiar tantas cosas a tanta velocidad. Ciudadanos no debe temer que los dos grandes partidos nacionales les arrebaten las ideas; esa sería su mayor victoria. Al fin y al cabo, siempre sostuvimos que apoyaríamos cualquier idea que fuere justa y buena, viniera de donde viniera. En este caso no sólo son justas: son las nuestras.

Antonio Robles

martes, 12 de febrero de 2008

Esta crisis es nuestra

Publicado en Estrella Digital

Luis de Velasco

A poco de iniciarse en Estados Unidos la crisis de las hipotecas basura y extenderse su contagio fuera, el Gobierno de nuestra nación se apresuró a manifestar que nuestra economía no se vería afectada porque sus fundamentos son sólidos. Pocas semanas después están claras dos cosas. Una, que efectivamente nuestra economía está siendo, hasta ahora, escasamente afectada por factores externos. Dos y mucho más importante, que la situación económica se está deteriorando rápidamente (el propio ministro de Economía ha reconocido que mucho más de lo esperado) y que las causas son internas. Esta crisis económica es, sobre todo, nuestra, en lo esencial no viene de fuera aunque, al ampliarse, nos afecta.

El modelo de crecimiento en el que "la ciudad alegre y confiada" se instaló desde hace quince años estaba basado en factores puramente internos y llevaba dentro las semillas de su propia destrucción. Tipos de interés reales negativos o muy bajos, abundancia de mano de obra susceptible de explotación, alto volumen de acumulación de beneficios empresariales, bajísimo nivel y casi nulo crecimiento de la productividad, gran endeudamiento de familias y empresas, insólito protagonismo del sector de la construcción (en diez años duplica su participación en el PIB alcanzando un increíble 18 por ciento) y, dentro del mismo, de la edificación (un 75 por ciento del total), estaba claro que "se moriría de éxito", que la cosa era pan para hoy (no para todos) y hambre para mañana (para muchos más).

Recientes y variados indicadores, desde el aumento del paro en enero hasta la gran caída de la edificación, pasando por el fuerte incremento de la desconfianza y el mal comportamiento de la producción industrial, muestran que vienen tiempos peores y mucho más difíciles de gestionar que unos años recientes en que muy poco se ha hecho para preparar eso que se denominó cambio de modelo de crecimiento, cambio que es absolutamente imprescindible pero difícil y siempre lento.

Los desgarros políticos y sociales que produce el desmadre del modelo autonómico, que se irán viendo más agudamente en los años próximos si no se rectifica seriamente, tienen también su coste económico. La unidad del mercado interior, del espacio económico interior, está cada vez más quebrantada y ese proceso es simultáneo a lo que ya vaticinó uno de los responsables de este estado de cosas, Maragall, cuando habló refiriéndose al Estado de la nación como un "Estado residual". Los instrumentos de política económica y social que quedan en ese Estado central son cada vez más escasos, con lo que su capacidad de gestionar una crisis muy profunda como la que encaramos es limitada y siempre sujeta a negociaciones y componendas. Eso abarca, por nombrar sólo cuatro apartados, desde temas fiscales (lo hemos visto en el llamado "sudoku" de la financiación autonómica y en los trapicheos de última hora para lograr la aprobación del presupuesto para este año) hasta políticas absolutamente claves como la educativa (algo tendrá que ver con esto el fracaso denunciado por el Informe Pisa), la de vivienda y urbanismo (el país de Europa Occidental con más viviendas construidas en los últimos años es también el país donde más inaccesible es la vivienda para más de la mitad de la población, algo falla aquí), la del agua con Autonomías "adjudicándose" cuencas de ríos o la de internacionalización (donde esos entes siguen despilfarrando y haciendo la guerra, una guerra absolutamente improductiva, por su cuenta). El Estado central no puede dedicar parte creciente de sus energías a eternas discusiones con las insaciables partes autonómicas de ese Estado. Tampoco hay sociedad que lo resista. Siempre, aunque se quiera ignorar, hay unos costes.

Por supuesto que no todo los pasivos deben anotarse al sistema autonómico. La política económica de estos cuatro años, salvo alguna excepción, se ha limitado a no hacer nada, a acompañar unas brillantes cifras macroeconómicas. Eso sí, acompañadas de unas menos brillantes en renglones como el déficit exterior y el correlativo endeudamiento o el ya citado estancamiento de la productividad o la persistente tendencia a la inflación, debilidades extremas todas ellas ocultas bajo los ladrillos. Y también acompañadas de unas mucho menos brillantes en cuanto al reparto, crecientemente desigual, de ese aumento del bienestar, algo ya reconocido por (casi) todos.

La gestión de esta crisis que está ya ahí y que no es sólo económica exige acuerdos políticos amplios para rectificar muchas cosas. Unos segundos Pactos de la Moncloa no sólo económicos y entre partidos que respeten la Constitución. Es más que probable que una clase política cada vez más alejada de la realidad y de los ciudadanos no esté a la altura de estas graves circunstancias.

Luis de Velasco

El dique de contención


 

Doña Maite Nolla asegura que llega al PP, donde ha entrado directamente a formar parte de la ejecutiva regional en Cataluña, para decirle a Rajoy que no pacte con CIU. De ello se deduce que la señora Nolla es contraria a pactar con un partido nacionalista que durante muchos años ha gobernado en Cataluña, los últimos con el decisivo apoyo de los populares catalanes. Y aún más: que no las tiene todas consigo y sospecha, con base fundada, que está en la intención del líder del primer partido de la oposición formar una mayoría parlamentaria con el apoyo de los nacionalistas para ser presidente del Gobierno, siempre que la aritmética se lo permita después del 9 de marzo.

El asunto reviste interés, dejando a un lado los nombres propios, por cuanto permite reflexionar sobre las motivaciones que llevan a la afiliación política. Vale decir: un ciudadano se inscribe en una organización con la que tiene un elevado porcentaje de coincidencias ideológicas y estratégicas y lo hace para aportar su granito de arena a la causa común. Sin embargo, la doctrina Nolla establece un planteamiento inédito, por el cuál la labor del militante se asemeja a la del primo mayor que acompaña a la pandilla de verano para que las mamás se queden tranquilas.

En la primera campaña electoral para unas generales de la que uno tiene memoria adulta, la de 1993, corrieron ríos de tinta sobre el fichaje del juez estrella Garzón como número 2 del PSOE en Madrid. Felipe González, en su agonía política, se hacía acompañar de un hombre que había destacado por actuaciones judiciales contra la corrupción, el fenómeno que aparecía cada vez más ligado a las administraciones gestionadas por los socialistas. Todo un síntoma de que la conciencia de los gobernantes del momento no estaba tranquila en relación a esta cuestión. Más de una década después, la conciencia del otro gran partido nacional no está tranquila respecto a su relación con lo más atávico de la política española: los nacionalismos de viejo o nuevo cuño.

Rajoy escuchará muchas cosas de muchos dirigentes de su partido hasta el día de las elecciones y también después. Y no parece ilógico pensar que tendrán más ascendente sobre él dirigentes de mayor peso específico y experiencia que su último fichaje para Cataluña. Voces como las de Juan Costa – "hay que volver al 96"-, Gabriel Elorriaga – "cuando no se habla de modelo de estado nuestras coincidencias con CIU y el PNV son muchas" o Pío García Escudero, que recientemente también ha abogado por esa vía para volver a La Moncloa. Voces a las que no cabe contraponer ninguna otra en sentido desaprobatorio.

El dique de contención contra la corrupción que se suponía iba a representar Garzón terminó abandonando la nave para posteriormente tener una actuación decisiva en la reapertura del caso GAL, que permitió depurar las responsabilidades penales de la cúpula de Interior. Quizá haya cosas que sólo se puedan evitar fuera de ciertos partidos.


 

Julio Veiga

OCURRENCIAS PELIGROSAS

Este mundillo político nuestro se está llenando de ocurrencias peligrosas que, por abundantes y frecuentes, se banalizan sin reparar en sus amenazas.

Así ha sucedido, verbigracia, con el regalito discriminante de 400 euros por parte del pródigo señor Rodríguez (Zapatero) que ha chocado mucho por semejarse a la compra caciquil de votos de infausta memoria. Pero el riesgo no está ahí, está en la mordida insufrible que ello supondría al salario social de los españoles impidiendo, con otras insolidarias reducciones de impuestos, el desarrollo de políticas públicas (educación, justicia, seguridad, sanidad…) tan enormemente necesitadas de fondos para que en España exista una mínima justicia social.

A otro se le antoja decir que los inmigrantes abusan de nuestro (deficiente) sistema de salud pública porque en su país no lo tienen. No está el peligro ni en la estulticia ni en la discriminación, está en el desconocimiento, para un político, de lo que es un ciudadano y de cuál es el objetivo de un sistema público de salud. Salvo que se esté pensando en privatizarlo….

Al de acullá se le ocurre llamar a la rebelión contra Educación para la Ciudadanía porque está hecha para adoctrinar. ¿Y para qué sino? Visto que doctrina, según la primera acepción de la RAE es "Enseñanza que se da para instrucción de alguien", Evidentemente hay que adoctrinar a nuestros jóvenes en los valores humanistas, cívicos, democráticos y ciudadanos. La amenaza está en que quien tal dice realmente piensa que hay que doctrinar según la tercera acepción: "Conjunto de ideas u opiniones religiosas….". Sabemos de cual religión y sabemos que cree el ladrón que todos son de su condición...El peligro está también en que pretende gobernarnos.

Pero hay una genial ocurrencia que ha levantado reacciones superficiales, pero en la que el peligro real se ha dejado tapado. Resulta que a la Junta de Andalucía se le ha ocurrido que debe promocionar y facilitar el estudio de las lenguas regionales españolas. Pese a la algarabía que se ha montado, no hay nada que objetar. De hecho un partido joven y de futuro, Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, ya había sugerido en su acción política la necesidad de impulsar en toda España el estudio de las lenguas regionales, y no es, precisamente un partido filo-nacionalista. Es una buena idea. ¿ Entonces, de dónde viene el peligro? Pues viene de la declaración de intenciones que acompañaba la propuesta. Esta medida se tomaría "para permitir a los andaluces el ir a trabajar a Cataluña y tener más oportunidades laborales". De un plumazo, nos hemos cargado la movilidad del factor trabajo en España, el indispensable papel cohesionante del idioma común históricamente adquirido y, de paso, el deber de conocer el castellano y derecho a usarlo que recoge la Constitución Española. Así, con un par de narices. O sea que un organismo del Estado (socialista, como viene siendo costumbre) admite que para ir a trabajar a Cataluña, para un español, es menester saber catalán. Un retroceso de siglos que tan ricamente admite un organismo público, sin pasársele por la imaginación que su obligación es combatirlo. La mejor manera, la única, que tiene la Junta de defender el derecho al trabajo de los hispano-andaluces es hacer que para trabajar en cualquier rincón de España, baste con saber castellano. En fin, esperemos que no se les ocurra restablecer el derecho de pernada. Derecho histórico donde los haya….

Pero lo que más miedo nos da es una ocurrencia a futuro. Todo parece indicar que a los votantes españoles se les va a ocurrir votar masivamente al PSOE o al PP en las elecciones del 9 de marzo. Peligro, peligro, ciudadanos.


 

Enrique Calvet

sábado, 9 de febrero de 2008

Un nuevo caciquismo cobija a profesionales de la política que no saben hacer otra cosa

Publicado en El Mundo

Más allá del desenlace definitivo en términos de victoria y derrota, de quién formará gobierno y se quedará en la oposición, una de las incógnitas que deben despojar las próximas elecciones generales que se celebrarán el próximo 9 de marzo será el alcance y el calado definitivo que ha tenido en el electorado la opción que representan esas nuevas formaciones "alternativas" que propugnan una regeneración total del sistema político, al que han decidido "atacar" desde dentro.

Una de esas formaciones, la más visible en estos momentos, es Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía que irrumpió de manera sorpresiva en las últimas elecciones catalanas, en las que, con su credo descaradamente antinacionalista, obtuvo tras escaños en el Parlament. Ahora, el Partido de la Ciudadanía concurre a las elecciones generales y los resultados que obtenga servirán para medir el recorrido y las posibilidades de este discurso "antisistema" que surge para nadar, aunque sea a contracorriente, dentro del sistema mismo.

Albert Rivera, presidente de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, defendió ayer esa opción en las Charlas de EL MUNDO, el ciclo de conferencias organizado por este periódico en los salones del Hotel Los Lebreros de Sevilla y que patrocinan Sevillana Endesa y Telefónica. Rivera pronunció la conferencia La Tercera España frente a la España tribal".Defendió, en este sentido, una España de la ciudadanía, frente a una España de las tribus, una España en la que, ante unas elecciones como las próximas generales, entre en juego, (más allá de decidir si hay que devolver o no a los ciudadanos 400 euros, la necesidad de replantearse profundamente el actual sistema político y de partidos).

Rivera recordó cómo en todos los países occidentales con peso en el mundo se ha abierto, en mayor o menor medida, en unos términos u otros, ese debate. En Francia, generando una movilización electoral abrumadora.; en Italia, a partir de una profunda crisis en la que ya se está planteando una reforma de la Ley Electoral; en Estados Unidos, con unas primarias envidiables.; o en Alemania, dando lugar a una coalición nacional ,suficientemente valiente, para pactar reformas políticas de enorme calado.

Plantear eso hoy día en España sería, por el contrario. ("un chiste", porque, según Rivera, los grandes partidos no están dispuestos a afrontar una profunda regeneración democrática. Entre otras cosas, porque esos grandes partidos tienen en ese sistema (viciado) su principal interés después de haberse convertido, como (maquinarias de poder), en oficinas de colocación que dan cobijo a políticos profesionales que no valen para otra cosa ¿Cómo va a conocer una sociedad a la que dice representar alguien que jamás ha pagado o ha cobrado una nómina al margen de la que tiene desde que está en política?, se preguntó el presidente de Ciudadanos, que recordó que la política es un "servicio público que hay que volver a dignificar".

Frente a esa situación, Albert Rivera reivindicó la capacidad de la ciudadanía para, desde la sociedad civil, articular una "tercera vía" que devuelva la esperanza y recupere la confianza en la politica que llegó a darse en épocas pasadas como la Transición.
O la ciudadanía ejerce su capacidad de influencia, o no se va a conseguir nada insistió. El representante de Ciudadanos arremetió con el "tribalismo" asentado en la política española, y que no es más que el resultado de haber fragmentado el Estado a través de traspasos de competencias y, en definitiva, de la interposici6n de nuevas barreras y fronteras creadas artificialmente, sobre todo por parte de los nacionalistas.

Como consecuencias de ese "tribalismo" Rivera señaló ejemplos como el de un médico andaluz despedido en una mutua de Girona por no hablar catalán. Y como todo se pega, ante situaciones de ese tipo, a Chaves se le ocurre promover la enseñanza del catalán. Pero, paradójicamente, no se le ocurre pedir que el castellano se siga enseñando en Cataluña, lamentó. Ese "tribalismo" está teniendo también su recorrido político, haciendo aflorar, a su juicio, un "neo-caciquismo" de redes clientelares en torno al poder local y regional. Algo que ocurrió en Cataluña con Pujol y que también, según Rivera, está pasando en Andalucía, donde Chaves se empeña en buscar una nación y si no, una "realidad nacional" simplemente,"porque lo vio en el Estatuto de Cataluña. Y todo, para aprobar un Estatuto que, en términos de participación, acabó siendo una auténtica "vergüenza democrática". Frente a esa sociedad "tribal", Rivera reclamó "una sociedad abierta, sin barreras laborales, lingüísticas o fiscales", en la que exista una "igualdad efectiva de derechos en cualquier territorio, desaparezcan los "privilegios históricos", y cambie el actual sistema de partidos.

La frustrada coalición con el Partido de Rosa Díez

Albert Rivera confirmó que han existido conversaciones entre Ciudadanos y el partido de Rosa Díez y no tuvo más remedio que reconocer que tampoco se explicaba cómo la unión ante las elecciones generales no ha sido posible.
“Es cierto que la nueva política que defendemos deba ser la que viene a sumar, no a restar y espero, en ese sentido, que no nos tengamos que lamentar el 9 de marzo”, aseguró Albert Rivera.
El presidente del Partido de la Ciudadanía lamentó que, cuando se está hablando de la posibilidad de que formaciones de este tipo puedan irrumpir en el Congreso de los Diputados y tengan la opción de luchar para ser claves en la próxima legislatura, se produzca una “batalla” para “ver si ellos pueden conseguir un diputado y nosotros otro”.

“La nueva política que defendemos debe romper, precisamente, con esos vicios del pasado, entre otras cosas, porque nuestra presencia en las Cortes haría cambiar seguro muchos discursos de los grandes partidos, así que no deberíamos caer en el error de buscar en el otro (por el partido de Rosa Díez) a nuestro rival”, añadió Albert Rivera, que tampoco quiso, no obstante, precisar los motivos exactos por los que esa coalición no ha sido posible.

El presidente de Ciudadanos tuvo también que responder con ‘diplomacia’ a alguien que se presentó como ex miembro de su partido y que puso en duda su actuación y la continuidad del proyecto. Rivera aguantó con paciencia la andanada.

jueves, 7 de febrero de 2008

La laicidad: clave de convivencia

Publicado en albertrivera.es

El Laicismo es un término relativamente novedoso que adquiere día a día mayor trascendencia en nuestra cotidianidad, si bien ya en Francia a principios del siglo XX se empieza a gestar como filosofía de convivencia y tolerancia. Desde entonces, el Estado francés promueve la libertad de creencia individual y de culto colectivo. Garantiza el pluralismo religioso, el derecho a no creer y el
derecho a convertirse. Todos los cultos tienen el mismo nivel y la religión no se considera de interés social sino un asunto privado. Por tanto no existe ningún trato preferencial ni estatuto privilegiado para una determinada creencia. A pesar de ello, el culto católico en este país no parece encontrarse en vías de extinción ni parece que el ciudadano francés se caracterice especialmente por su amoralidad, insolidaridad e inhumanidad.

Partiendo de esta constatación, ya que somos muy dados a copiar estereotipos, para poder entender bien el concepto de laicidad creo que es muy importante señalar que sus principios lleva implícita la concreción de dos fundamentos: uno ético (la libertad absoluta de conciencia moral), el otro legal (la separación de Iglesia y Estado). De esta manera, se pretende de forma genérica hacer una especial distinción entre el interés general y la convicción individual, si bien en la práctica política y social la tendencia es de involucionar a uno sobre otro.

El Laicismo representa una de las más importantes claves para la correcta armonía en una sociedad democrática ya que implica reconocer que todos los hombres, sin distinción, son capaces de asumir libremente, en función de su propio criterio, madurez y sentido, el desarrollo de su propio destino. En palabras de Savater, una sociedad que persiga valores democráticos no puede elegir ser o no ser laica, sino que ha de serlo por la propia naturaleza del concepto.

El ideal humanista que da sentido a la filosofía laica descansa en sus propios principios, es decir, en la libertad absoluta de conciencia, la independencia del pensamiento acerca de lo religioso, lo político y la emancipación de los estilos de vida respecto a los tabú, las ideas, las reglas dogmáticas y las tendencias alienistas culturales, económicas o sociales. Persigue pues, desarrollar la naturaleza humana incentivando la formación moral y cívica consolidando así una mentalidad crítica fundamentada en la solidaridad e igualdad apartando la moral religiosa como eje regulador de la conducta del individuo dejando paso al sentido ético y moral del mismo.

No se trata pues, de eliminar la religiosidad ni enfrentarse a ella, de lo que se trata es de cimentar las bases que permitan la convivencia entre las distintas religiones, es decir, promover la tolerancia religiosa en un Estado cada vez más plural, más social y global.

Ahora bien, en determinadas condiciones de crisis económicas y de desintegración social, no es nada fácil que los principios que fundamentan el modo de vida laico no generen cierto tipo de tensiones especialmente en los centros educativos. Sin embargo, la convivencia entre distintas religiones y etnias puede entenderse como un factor enriquecedor más que una fuente de conflicto ya que muchos de los valores que entre ellas existen pueden ser enseñados en el aula de forma integradora, serena y constructiva.

Pero también hay otros escenarios donde determinados comportamientos son contrarios al ideal de libertad e igualdad entre hombres y mujeres y en definitiva a la propia dignidad del ser humano. Hago referencia al puesto de trabajo discriminatorio, a la atención sanitaria que es rehusada en función de la procedencia o del género del profesional médico; al progreso científico que ajeno a las presiones conservacionistas debe buscar sus límites tan solo en el interés general y en el respeto humano; a la atención en el servicio público o la propia desconfianza y marginación hacia el inmigrante que en muchos casos se ve empujado a sobrevivir en condiciones infrahumanas tan solo por su condición.

En una sociedad multicultural como a la que afortunadamente nos vemos avocados, los argumentos del laicismo pueden enseñar a los individuos el sentido solidario y de cooperación más allá del fundamentalismo teocrático. De la misma manera, el respeto por la razón puede ayudarnos a encontrar una cierta comprensión, tolerancia y armonía entre las diferencias creando así sinergias de entrada y salida esenciales para la supervivencia y el entendimiento entre personas.

La libertad de poder escoger y guiarte por un estilo propio de vida regulado en función de unos criterios sustentados también, porque no, en la moral; decidir uno mismo que tipo de relaciones de pareja y familiares han de conformar nuestra vida; establecer con entera libertad los criterios y parámetros que han de dotar de sentido a nuestra propia existencia; aprender a sostener en la balanza la diferencia cultural, ética o religiosa de tal manera que no condicione ni la libertad física ni espiritual, son en cierta medida campos que el laicismo puede ayudarnos a explorar porque realmente se hace necesario un nuevo paradigma social que facilite la comunicación y el entendimiento y margine una vez por todas la imposición, la intransigencia y la sumisión ideológica.

Por Ignacio Sell Trujillo, Entre Sombras

miércoles, 6 de febrero de 2008

Dolores, Lolita, Lola

Uno ya ha vivido esto. Fueron unas declaraciones de la entonces en boga Montserrat Negrera –‘Supermontse’–, a unos días de las autonómicas catalanas, en octubre de 2006, las que me llevaron a dar un paso adelante.

La Nebrera, prohijada por el entonces líder del PP catalán, Josep Piqué, dedicaba unos preciosos minutos en horario de máxima audiencia radiofónica a meterle el cuerno a Ciudadanos, no al resto de partidos responsables de la penosa situación política de Cataluña.

Que el PSC se hubiese convertido definitivamente en el PNC –Partido Nacionalista de Catalunya–, o los envites liberticidas de los partidos soberanistas de viejo cuño, no eran lo fundamental para Montserrat Nebrera. Lo fundamental era machacar al pequeño grupo de ciudadanos que había decidido dar un audaz paso al frente convirtiéndose en alternativa electoral, ante la demostrada incapacidad de reconducir la situación exhibida por las distintas fuerzas políticas.

Todavía resuena en mi memoria la desvergüenza de las palabras de Nebrera, incidiendo en la línea de desprestigio marcada por su gran valedor, quien asociaba el discurso de Ciudadanos –o Ciutadans– al de la extrema derecha. La misma mierda, con perdón, que ha venido padeciendo el PP en sus carnes desde la izquierda sectaria del cordón sanitario versión premios Goya.

Pero nadie escarmienta en carne propia cuando de lo que se trata es de ahorrarle ataques sectarios al prójimo. Mandan las encuestas.

Ahora le toca el turno a Dolors Nadal, la nueva figura femenina a la que le ponen esperanzadas velitas los mandamases del Partido Popular en la circunscripción de Barcelona. Los mismos Ciudadanos, esos que no doblaron el espinazo cuando Aznar pactó la odiosa política de inmersión lingüística con Pujol, y que se quedaron sin representación no nacionalista alguna en el arco parlamentario catalán, serían ahora un grupo de extrema izquierda.

Extrema derecha, extrema izquierda… lo importante es que no cacen ratones. O votos; de los nuestros claro. No se admiten más miembros en el selecto club de los aparatos partidistas.

Y si ahora hay que decir que es un partido friki o que está “a favor del aborto” (sic), pues no pasa nada porque antes ya se dijo que eran “un bluf y un conglomerado de oportunistas” –Josep Piqué pixit et dixit en la precampaña autonómica de 2008–.

Pero olvidan, o quizá todo lo contrario, quizá tienen muy presente todas estas pasadas y presentes figuras de la derecha española guadiano-nacionalista –su entusiasmo con la causa del culto a las patrias peninsulares fluctúa con el lugar y el día de la semana–, que Ciudadanos es el proyecto más ilusionante e innovador que ha surgido en el panorama político español en muchos años.

Lo importante será que no lo olvidemos los votantes. El 9-M toca dar otro paso. También éste adelante. ¿O no lo sería darle el voto al único partido nacional con un programa confeccionado por sus bases que lo ha puesto a disposición de la ciudadanía en tiempo y plazo sin miedo al ridículo tacticismo de que ‘nos lo pueden copiar’?

martes, 5 de febrero de 2008

"Han dejado de lado los problemas reales de los ciudadanos."

Fernando Landecho: "Nuestro fin es el interés común de todos los españoles"

EL DISTRITO entrevista al cabeza de lista por Madrid del Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía

Aplicar el nuevo aire de Ciudadanos a la actual política española. Esa es la intención del partido Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía. Fernando Landecho, cabeza de lista por Madrid, explica para El DISTRITO que ese nuevo aire se basa en un futuro mejor para España, y sobre todo, en conseguir que los españoles sean cada día más libres e iguales.

Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía es un partido nuevo que, como tal se presenta por primera vez a unas elecciones generales, ¿en respuesta a qué o por qué motivo surge este partido?

Ciudadanos surge como un movimiento cívico de rebeldía frente a la situación política y social en la que está España y luego se convierte en un partido político como mejor manera de actuar en la sociedad. Surge frente a una partitocracia en la que los partidos políticos están ensimismados resolviendo sus problemas y han dejado de lado los problemas reales de los ciudadanos. Una muestra de que no solucionan los problemas reales de los ciudadanos es que llegan a pactar con los nacionalistas que son grupos de presión, grupos reaccionarios, que defienden unos problemas particulares en detrimento de los intereses de todos los españoles. Por ello, este movimiento cívico, de rebeldía, valiente y audaz que se ha enfrentado al nacionalismo se va a enfrentar también a todos los grupos de presión que menoscaban el interés común de todos los españoles

¿Por qué es necesaria una alternativa como Ciudadanos a nivel nacional

Nosotros hemos tenido éxito entrando en el Parlamento catalán y hemos dicho las cosas como son. Hemos sido un testigo incómodo que ha empezado a decir que no se puede pactar con los nacionalistas, que el problema real de los ciudadanos no es que tengamos que rotular en uno u otro idioma sino que el señor que tiene un comercio no llega a final de mes, las hipotecas, que no tenemos acceso a la banda ancha a nivel europeo, que nuestro estado de bienestar no es el mismo que el europeo... Eso pasaba en Cataluña y lo hemos denunciado pero es que eso pasa en toda España y hay que denunciarlo ahora desde el parlamento nacional.

¿Cuáles son las bases de su partido?

Nosotros ideológicamente estamos entre el liberalismo progresista y la sociedad en democracia. Electoralmente se puede entender que somos de centro izquierda, pero el centro izquierda progresista. Es un espacio amplio en el que creemos que está una buena parte de la sociedad, esa sociedad que cree en el progreso de España, en una España nueva mucho más moderna, mucho más parecida a Europa

¿Cuáles van a ser los principales ejes de su programa electoral?

Por una parte la reforma del modelo de estado con una reforma de la Constitución que tienda a recuperar competencias para el Estado central, donde queden perfectamente definidas cuáles son las competencias del Estado, cuáles las de las autonomías y cuáles las de las corporaciones locales. Por otra parte, vamos a proponer medidas de regeneración democrática en el sentido de que nuestra democracia avance, sea cada vez más moderna, y tenga más poder para los ciudadanos. No se trata de restar poder a los políticos sino de devolver el poder a los ciudadanos. Vamos a proponer una reforma de la Ley Electoral de tal manera que cada escaño cueste el mismo número de votos. Queremos aumentar las libertades individuales de los españoles y que los grandes temas de debate se pongan sobre la mesa, como la regulación de la eutanasia, la regulación de la prostitución y que se modifique la ley del aborto con una ley mucho más rigurosa. Y por último, la defensa del Estado de bienestar. Es inasumible la actual situación de la vivienda. Nosotros vamos a proponer un parque público de vivienda de protección oficial. Queremos aumentar los gastos sociales y, sobre todo, vamos a aumentar las inversiones en educación y sanidad. En educación queremos acercarnos a un modelo como el finlandés donde el 7% del producto interior bruto se dedica a educación. Educación pública, laica y de calidad es la base de una sociedad moderna en la que se garantiza la libertad de oportunidades.

Una de las propuestas más interesantes es la supresión del cupo vasco y los privilegios fiscales de Navarra, ¿cómo van a abordar este tema?

Lo vamos a abordar desde el principio de la igualdad de los españoles. No tiene sentido que unos territorios tengan beneficios en detrimento de otros. ¿Por qué tiene que haber derechos históricos recogidos en la Constitución? Los derechos no son de los territorios, los derechos son de todos los españoles. Esta tradición debe ser abolida porque no significa más que una injusticia entre españoles.


Ciudadanos se proclama el partido del «sentido común»

Publicada en El Mundo, autor Daniel G. Sastre.


 

El presidente de Ciudadanos y candidato de ese partido por Barcelona a las elecciones generales del 9 de marzo, Albert Rivera, respondió ayer desde su bolg a las declaraciones que ayer hizo la número uno del PP al Congreso por la capital catalana, Dolors Nadal, a este diario. En concreto, Nadal calificaba a Ciudadanos de «partido folclórico» y de «extrema izquierda». Ayer, Rivera contestó que «en parte tiene razón», porque las propuestas de su formación son «extremas.. de extremo sentido común».

Rivera reivindica a su partido en la carta, y se muestra muy crítico con las afirmaciones de Nadal. El texto se inicia con una convicción recurrente en Ciudadanos: que el resto de partidos utilizarán su mayor implantación para tratar de ningunearlos.«El establishment va a hacer todo lo posible para que no se denuncie la vieja política, que vienen practicando de espaldas al ciudadano, y no se conozca la nueva política, la que mira al futuro, la que dice las cosas tal y como son y la que intenta sumar y no dividir», afirma.

El líder de Ciudadanos también defiende el vídeo de presentación de su candidatura, denostado por Nadal, en el que, vestidos de cirujanos, varios miembros de las listas del partido hablan sobre el resto de formaciones políticas en tono distendido. La cabeza de cartel del PP dijo que el vídeo es «grosero»; sin embargo, Rivera no está de acuerdo. «Sinceramente, creo que es mucho más grosero acudir a la hemeroteca y ver como el Partido Popular ha defendido junto a CiU la inmersión lingüística obligatoria en Cataluña durante tantos años, incluso con la mayoría absoluta de Aznar [...]. ¿Tan valientes que fueron ustedes para llevar a nuestro país a la Guerra de Irak y no lo fueron para defender las libertades de padres, madres y alumnos en la educación catalana?», se pregunta Albert Rivera.

Tampoco está de acuerdo el candidato de la formación en que Nadal sitúe a Ciudadanos en la «extrema izquierda» del arco parlamentario. En respuesta, Rivera alude a algunas actuaciones que su partido lleva en su programa -la igualdad de homosexuales y heterosexuales, la defensa de una educación y una sanidad públicas de calidad, la regulación clara del aborto con una ley de plazos, la investigación con células madre con fines terapéuticos o la defensa de un Estado laico que «respete la libertad religiosa individual»- y se enorgullece de que desde el PP todas ellas se califiquen de «izquierdosas».

Otro punto en el que Rivera discrepa de Nadal es la posibilidad de pactar con fuerzas nacionalistas: «Supongo que decir claramente que no entraremos o pactaremos gobiernos con partidos nacionalistas como han hecho ustedes le debe parecer de extrema izquierda». Y también en la crítica abierta que Ciudadanos hace del concierto económico navarro y vasco, al que Rivera se refiere como «los privilegios carlistas».

Frente a la «hipocresía social» y la «pugna partidista» que en opinión del presidente de Ciudadanos han dominado la disputa política entre PP y PSOE, su partido se yergue como defensor «de quienes se dedican a sumar, a trabajar por el bien común en todos aquellos asuntos en que sea posible».

Rivera dedica el último párrafo de su escrito a las críticas que recurrentemente recibe su partido. Y lo hace para destacar que, a su juicio, todos los «extremistas» acusan a Ciudadanos de ser radicales en aspectos diferentes: «Los extremadamente conservadores nos llaman extrema izquierda; los extremadamente nacionalistas nos tachan de extremadamente españoles por defender la Constitución; y los fascistas que nos amenazan de muerte nos llaman fascistas por defender los derechos fundamentales».

lunes, 4 de febrero de 2008

Frivolidades fiscales

Publicado en Estrella Digital

Luis de Velasco


Asistimos últimamente a un zoco fiscal, con el Gobierno a la cabeza, en una carrera a la baja en los impuestos. Naturalmente, de los impuestos directos, que se supone que son aquellos en los que se cumple, o se debe cumplir, el principio, cada vez más en desuso, de la equidad, ese de que pague más quien más tiene. Estamos en lo que podemos calificar como la banalización de la imposición. El sistema tributario de un país debe ser algo más serio y responder más a un diseño coherente que a impulsos esporádicos y demagógicos. Estamos ante algo, sin duda, importante.

"Los impuestos son el precio que pagamos por la civilización". Es una frecuentemente citada frase del magistrado del Tribunal Supremo de Estados Unidos Wendell Holmes y que figura en una placa en la entrada del IRS, la agencia tributaria de ese país. Es una referencia obligada frente a esta creciente banalización, moda que llega a nuestro país procedente de las tesis de Reagan y Thatcher y que ha encontrado un terreno receptivo no sólo en el PP, algo lógico, sino también, y crecientemente, en el PSOE.

Los últimos quince años de crecimiento económico en nuestro país, según un modelo que ya está mostrando dramáticamente sus carencias, se han caracterizado por una creciente desigualdad social, algo ya reconocido por todos. Desde 1995, el salario medio real ha bajado un 4 por ciento. En ese periodo, la participación de los salarios en el ingreso nacional ha bajado cerca de tres puntos a pesar del gran aumento de los empleados. La pobreza relativa, es decir, el porcentaje de la población que ingresa menos del 60 por ciento de la media nacional, alcanza al 20 por ciento de la población, mientras en la UE-15 es el 16. Hay muchos más indicadores de esta situación, que tiende a empeorar.

El principal, ya casi el único, mecanismo de redistribución, de acrecentar lo que se llama el salario social, sigue siendo el presupuesto de un país. En el nuestro cada vez cumple menos este objetivo. Una consecuencia más del desbordamiento del Estado de las Autonomías es que el presupuesto del Gobierno de la nación es ya algo residual, un escaso tercio del total, mientras que por parte de los gobiernos autonómicos se ha instalado una carrera para rebajar impuestos (siempre los directos, por supuesto), carrera en la que también participa el Gobierno central. Ya no se trata de no subir impuestos. Ello a pesar de que los indicadores comparativos con la UE-15 muestran que hay margen para ello y mucho más equitativamente. Ahora la carrera es para bajarlos. Se olvida que si queremos buenos servicios públicos hay que pagarlos. España sigue a la cola de la UE-15 en gasto público en términos de PIB y por habitante, un 65 por ciento del promedio de ese grupo. El impuesto sobre la renta es prácticamente ya un impuesto sobre las nóminas, mientras el fraude y diversas formas de elusión fiscal crecen, especialmente en los segmento de rentas más altas. La progesividad del sistema fiscal disminuye mientras arrecian las voces que, bajo supuestos planteamientos neutros y técnicos de eficiencia y sencillez, piden el aumento de la imposición indirecta, regresiva por definición.

Frente a toda esta marea se imponen dos cosas. Una, labor didáctica de explicar para qué son y cómo deben ser los impuestos. Dos, voluntad política para enfrentar las injusticias. Seguramente demasiado para los tiempos que corren.

Luis de Velasco

domingo, 3 de febrero de 2008

LO QUE NOS JUGAMOS DE VERDAD

El verdadero y auténtico drama que reflejan las encuestas sobre las elecciones del 9-M publicadas hasta el momento sigue quedando oculto tras una espesa cortina de humo que interesa mantener a los partidos mayoritarios actuales así como a los partidos separatistas (que en Galicia, el País Vasco y la Cataluña franceses y españoles suelen llamar nacionalistas). Y sin embargo es el meollo de nuestro devenir.

En efecto, tanto si gana en mayoría relativa el PSOE como el PP, la futura dinámica política es la misma, y, además, es idéntica, en sustancia, a la perpetrada en los últimos veinticinco años. Y es un esquema sencillo: el partido con más escaños (pero sin mayoría absoluta) acordará algún tipo de alianza con uno o dos partidos separatistas para poder estar en los cargos de gobierno (que no es lo mismo que gobernar ni ejercer el poder). En ese acuerdo, naturalmente, concederá más reivindicaciones a los separatistas y profundizará en el desguace de España, para seguir manteniendo ministerios (vaciados de contenido), poltronas, prebendas, mini poderes gratificantes o remunerativos, etc.…

El tema es crucial para los españoles, al menos por dos razones fundamentales. En primer lugar, la desintegración de España, el acercamiento paulatino, impune y desvergonzado, de regiones españolas a la independencia es un mal en sí, pues es la exaltación de los valores del etnicismo, la insolidaridad, el racismo y la creación de ciudadanos de primera y de segunda, primando sobre los valores humanistas de la Ilustración. No olvidemos que no se trata de liberar ni descolonizar ni des-subyugar, sino de romper una unión de siglos y crear fronteras, "nosotros contra ellos", dónde no las había. Por eso son separatistas. Sólo puede traer desgracia para todos (salvo para una oligarquía separatista, a corto plazo). En segundo lugar, la cesión, ya formidable, de poderes reales y presupuestos a las regiones, anula totalmente la posibilidad del gobierno central para ejercer las políticas sociales garantistas, solidarias y redistributivas que los ciudadanos necesitan y para asegurar las libertades individuales en toda la nación española. El haber llegado al "Estado Residual" es uno de los más graves atentados contra una política igualitaria y social en toda España. Una auténtica tragedia.

Esto no se les cuenta a los españoles, y la alianza de poderes mediáticos y financieros con el ansia de poder político, todo a corto plazo, ni va a informar sobre el medio y largo plazo (con lo cansado que es pensar….) ni va a subrayar nunca lo esencial. Antes al contrario montarán las cortinas de humo propagandísticas que aúpen a sus amigos a los puestos donde les puedan ayudar…al negocio para cuatro añitos.

Así, unos dirán que la realidad no existe (El PSOE e IU). Por ejemplo ¿Cómo osamos decir que España se rompe? Pues bien, cuando un español no puede escolarizar a su hijo en castellano en una región de España, cuando una española no puede ir a dar a luz a una región limítrofe y natal porque el expediente médico viene en vascuence, cuando un parado español recibe distinto trato fiscal según la región donde habite, cuando el agua del Guadalquivir no es de todos los españoles sino de la Junta de Andalucía para mayor gloria de sus políticos, España no se rompe, España se ha roto.

Otros dirán que ellos sí ven la realidad pero que se oponen y hacen todo lo posible para enmendarla (El PP). ¿Los que han votado el Estatuto Valenciano y el Andaluz, clon del catalán? ¿Los que permitieron la ley de inmersión del catalán del 99? ¿Los que dicen (Zaplana) que pactarán con el nacionalismo "moderado", como si tal entelequia existiera de verdad? ¿Cuánto más nos quieren tomar el pelo?

Lo que nos jugamos, o deberíamos jugarnos, en las elecciones del 9 de marzo, es mucho más que cuatro matices y elegir entre eslóganes mentirosos de rancia izquierda o de derecha hipócrita. Lo que nos jugamos es salir de la rueda infernal en que se ha convertido la política de nuestra nación. Lo que nos jugamos es recuperar el sentido común, los valores humanistas y la dignidad. Y votando a los partidos existentes en el parlamento, eso es imposible. No hay más remedio que encender una revolución ciudadana plena de lucidez y coraje, y ya han nacido los partidos que la representan. Son la única opción. Como es sabido, la abstención, tan comprensible en estos momentos de bajeza y miseria moral, no deja de ser complicidad de la peor elección.

Algunas voces lúcidas, que se han percatado del momento histórico crucial que vivimos, ya se han alzado pidiendo la solución que , antes que nadie, solicitó el partido Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía: una alianza entre grandes partidos nacionales para hacer frente al chantaje separatista y sacar, como cuestión suprema, a España de su larga agonía.

Hasta para esto es indispensable votar a los nuevos partidos de ciudadanos. Ellos podrán tener la clave para forzar esa solución indispensable.

Los ciudadanos despiertos de esta nación tenemos un mes para despertar a los demás y creer en la revolución ciudadana, porque, como alguien dijo en otro contexto, una sola chispa puede incendiar toda la pradera. Los ciudadanos españoles necesitan esa chispa.

Epílogo: "Vivimos en el regodeo de la estupidez" Angélica Liddel. Dramaturga.


Enrique Calvet