jueves, 6 de diciembre de 2007

Un promotor, ex cargo del PSOE, dirige la gran operación inmobiliaria de RTVE

Publicado en elpais.com

Luis Fernández no informó a los consejeros de los negocios de Pedro Mansilla
Pedro Pablo Mansilla, ex alto cargo del PSOE y promotor inmobiliario en la actualidad, ha sido contratado a dedo para dirigir la macrooperación urbanística de la venta de las propiedades inmobiliarias de RTVE en Madrid -200.000 del millón de metros cuadrados que posee- y la compra de solares para su nueva sede. Mansilla figura como responsable o accionista de una veintena de sociedades en su mayoría inmobiliarias, según el registro mercantil. Varias de ellas han realizado proyectos en la Comunidad de Madrid y tienen como sede central el municipio de Pozuelo, donde se asientan las principales instalaciones de RTVE, cuya venta forzará una recalificación urbanística en una de las zonas más caras y privilegiadas de España.

Mansilla fue nombrado personalmente por el presidente de RTVE, Luis Fernández, con quien afirma mantener amistad desde hace años. El ex alto cargo socialista y ahora promotor inmobiliario no ve ninguna "incompatibilidad jurídica" entre sus negocios inmobiliarios y el cargo de libre designación que ha aceptado desempeñar para RTVE. "No tengo ninguna intención de aprovecharme de esta operación, como no lo he hecho durante toda mi vida en la Administración Pública", proclama.

Mansilla se dedicó a la actividad privada inmobiliaria tras su paso por la Dirección General de Prisiones, donde diseñó el plan para cerrar 40 cárceles, y construir 19 nuevas prisiones.

RTVE sólo prevé inicialmente sacar a la venta 200.000 metros cuadrados (véase gráfico) del millón que posee en Madrid.

La finalidad es doble: concentrar en una sola sede más eficiente todas las instalaciones que posee en Madrid y hacer caja para sanear las cuentas.

Varios consejeros de RTVE consultados por este periódico temen que esta operación, a la que sólo se ha opuesto formalmente el PP, sea el pistoletazo de una de las mayores operaciones inmobiliarias de suelo público de los últimos tiempos.

Mansilla asegura que el proceso está en fase muy incipiente, que las instituciones (Ayuntamientos de Madrid, Pozuelo y Comunidad) le están ofreciendo terrenos alternativos, que el suelo que venderá RTVE costará mucho más que el que compre el ente público, y que, cree, al final, se hará por un sistema de subasta.

Lo sorprendente para todos los consejeros consultados por este diario es que el presidente de RTVE haya nombrado a dedo para esta macrooperación inmobiliaria a un amigo suyo y promotor privado en lugar de acudir a las empresas que tiene el Estado para vender suelo (Segipsa) o al jefe de patrimonio de RTVE. Pese a estar muy bien relacionado con históricos ex dirigentes socialistas madrileños como José Acosta (ex presidente del partido en Madrid durante muchos años) o Jesús Espelosín (ex concejal de Urbanismo de la capital con el PSOE), no se le considera en absoluto un hombre del partido, ni del Gobierno. Sólo es de la máxima confianza de Fernández, cuya versión ha solicitado este diario sin éxito desde el pasado martes.

Fernández repartió un currículo de Mansilla que omitía su perfil inmobiliario. Tampoco informó que cesó como gestor público en 1994 después de que se airearan presuntas anomalías en su labor:

Mansilla encargó a los presos de Ocaña que construyeran muebles para su chalé particular. En su defensa, alegó que "pagó religiosamente" el trabajo realizado por los reclusos. Este diario ha consultado con varios consejeros de RTVE: todos desconocían su dedicación privada al negocio inmobiliario con sede en el corazón de la operación, Pozuelo, y con intereses y operaciones en diversos municipios de de Madrid.

Pedro Pablo Mansilla puede coincidir en sus trabajos para gestionar la compraventa de suelo para RTVE con clientes con los que haya tenido relaciones anteriores como promotor inmobiliario.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

LA RESPONSABILIDAD DEL PSOE Y DEL PP

Publicado en la razón
Luis de Velasco
Si mañana se celebrasen las elecciones generales, no hay duda de que el PSOE las ganaría. Pero faltan tres meses y pasarán cosas que pueden cambiar ese resultado. Pero , gane quien gane, es bastante probable, por no decir seguro, que lo haga sin mayoría absoluta y entonces llegaremos a la peor opción: la necesidad de respaldo de los nacionalistas. Si gana el PSOE, está claro. El PP no ha negado que vaya a pedir ese apoyo. Hay precedentes. Seguiremos así, una vez más , en manos de esos partidos que están dejando de considerarse parte de la institucionalidad del país , cada vez más ajenos a la lealtad constitucional.

¿Es mucho pedir cierta responsabilidad a quienes mandan en esos dos partidos, que se autotitulan nacionales? ¿ No les parece digno de meditación la actual experiencia alemana de coalición democristiana- socialdemócrata que ha permitido una reforma, digna de estudio, de la Constitucion de ese país federal? ¿No creen que estamos en un situación de emergencia que exige decisiones radicales? Es de temer que, una vez más, primen los intereses egoístas sobre el sentido de Estado.

Albert Ribera, presidente de un partido, Ciudadanos, que ya ha dejado su impronta en un año en el Parlamento catalán, ha remitido una carta a esos dos partidos llamando a esa responsabilidad. Ciudadanos, que se presentará en Marzo en varias circunscripciones, entre ellas Madrid,es una opcion política que, entre otras muchas cosas rompedoras , defiende no pactar nunca con los nacionalistas, reformar la injusta ley electoral y la Constitución para blindar y recuperar competencias estatales.También digno de meditación para quienes quieren una regeneración de nuestra viciada democracia .

Las ventajas del federalizante estado de las Autonomías han desaparecido frente a los inconvenientes del confederal nuevo Estatuto catalán y su "efecto demostración" en otros. Es hora de decir que hasta aquí hemos llegado.
Luis de Velasco

lunes, 3 de diciembre de 2007

ISMOS CONFUSOS, ISMOS DELETÉREOS

A D. Raul Centeno, in memoriam

Una batalla, muy importante, que ha perdido, hasta ahora, la ciudadanía española, es la de las palabras. Es una pugna esencial, pues de ella depende que se pueda instalar en las mentes la ambigüedad, la manipulación y el engaño interiorizado. Podríamos intentar hoy hacer unas aclaraciones y despejar confusiones, una manera de ser más y mejores ciudadanos y de rendir homenaje a quienes luchan por ello.

Por ejemplo, se cree saber que, en España, existe el independentismo, aunque minoritario, en algunas regiones. El independentismo es una actitud política que tiene diversas manifestaciones. La más conocida, y más noble, es la que acompañó la descolonización. Es un independentismo legítimo y de justicia que consiguió liberar territorios y a sus gentes del dominio (militar) de una potencia extranjera que los sometía a regímenes legales y sociales especiales y nada honrosos (colonias). Por frecuente y mayoritaria, es fácil identificar esa visión con lo que acontece en España. Pero nada más lejos de la realidad. Ninguna de las regiones españolas donde ejerce el llamado independentismo es colonia desde la época de los romanos, y alguna, como las Vascongadas, no lo han sido jamás. Por lo tanto el componente liberalizador de la descolonización, que lo legitimaba, desaparece, y llegamos al concepto que hay que aplicar: en España, lo que existe, es el separatismo y conviene llamarlo por su nombre para ser consciente de ello.

Este concepto, básicamente, supone el afán, por parte de una oligarquía local organizada, de desgajar de una sociedad unida una o varias regiones, apelando a razones étnicas, sentimentales, económicas o de otro tipo. Frecuentemente, las razones argumentadas son manipulaciones demagógico-populistas, cuando no burdas mentiras. (Véase, por ejemplo, los libros de texto que se enseñan en algunas regiones españolas). El separatismo, a diferencia del independentismo descolonizador, entraña división entre lo que ya convivía de siglos de manera natural, libre y absolutamente igualitaria, introduciendo insolidaridad, ruptura de la convivencia ciudadana, agresividad, privilegios, egoísmos, visión tribal de la sociedad y alguna forma de racismo. Por eso, al que escribe estas líneas, el separatismo en antiguas naciones acrisoladas con lengua común le parece moralmente reprobable y socialmente inaceptable. En España, sin embargo, el separatismo, por razones que nunca se han explicado, se ha convertido en legal y su dañino ejercicio en absolutamente normal. Mala noticia para los ciudadanos europeos.

Volvámonos hacia otra voz que se mueve en la indefinición mental: el nacionalismo. Es tan etéreo ese nombre que suele necesitar un adjetivo para aclararse. Así se habla, por ejemplo, de nacionalismo “español”. ¿Y qué es? Si nos atenemos al artículo 30 punto 1 de nuestra Constitución: “ los españoles tienen el deber y el derecho de defender a España” parece que nacionalismo español sea una suerte de pleonasmo. Dicho de otra manera: es lo normal. Pero, en realidad, -de nuevo juego de palabras-, con ello se quiere señalar otro comportamiento, el de los que practican un aspecto inherente al separatismo, la exclusión. El “nacionalista español” no puede ser separatista (salvo que abogue por salirse de la Unión Europea) pero sí excluye, fanáticamente, de su visión de España a todo el que no comparta con él la creencia de que España es un tótem digno de adoración. Eso le puede llevar a posiciones de enfrentamiento con quien , considerándose español, no “sienta” España cómo él. Exacerbado, su fanatismo le puede llevar a la violencia. Sinceramente creemos que ese fenómeno, apenas organizado, representa en España un problema muy minoritario, pero combatible en todas sus manifestaciones excluyentes y violentas. Ser español nunca puede significar ser un talibán., o, por quedarnos aquí, un Torquemada.

También podemos oir hablar frecuentemente del nacionalismo “moderado”. De nuevo, ¿Qué es?. Lo mejor será acudir a las declaraciones de varios próceres representativos como Mas, Arzalluz, Ibarreche, Pujol (hijo). Se deduce de ellas que es un separatismo a largo plazo que no practica la violencia física para obtener sus fines. Obsérvese, dentro de la importancia de las palabras, que hablamos de coacción “física”, porque el ataque permanente sobre las mentes cándidas está a la orden del día. ¿Podría ser el nacionalismo moderado una demostración de amor o apego a determinada zona del Estado y a las cosas pertenecientes a ella, así como la decisión de trabajar para ensalzar, enriquecer y mejorar sus especificidades?. Podría ser, pero no es. En ese caso se llamaría regionalismo, no jugaría a restar, sino que sumaría, y, sobre todo, no sería excluyente, no rechazaría a la nación española, admitiría su condición de españolidad. Aspectos estos que no se dan ni en BNG, ni en CyU, ni en ERC, ni en EA ni en PNV, todos etiquetados como nacionalistas “moderados”. Quedémonos con lo que sus líderes han tenido, ya, la honradez de admitir; el nacionalismo moderado realmente es separatismo moderado en los medios que utiliza, pero con objetivos a medio plazo, nada moderados. Recordemos, con indignación sorda, que el hecho de que no utilice medios violentos no quiere decir que no se beneficie de la existencia de un separatismo violento y terrorista. A veces con indisimulado descaro ( el árbol y las nueces del inefable Arzalluz). ¿Se beneficia involuntariamente? Esperemos que así sea.

No es menester dedicar atención a la palabra soberanismo, porque no existe en el diccionario de la RAE y porque, sencillamente, significa independentismo, y en España, independentismo es separatismo.

Convendría, pues, ir llamando a las cosas por su nombre para no esconder su realidad ni su gravedad. Hablemos de los ismos que son de verdad (fanatismo, separatismo, terrorismo, ), porque llegan a ser deletéreos. Por ejemplo, ayer murió un ciudadano de 24 años cuya labor era la de proteger y velar por la libertad de los ciudadanos españoles. Su muerte no es ajena a algún ismo de los que hemos citado, como tantas otras muertes. Dejemos a cada lector que decida cual y dejemos a cada elector que, a la hora de votar, se acuerde de la responsabilidad de los ismos en la consecución de una España de ciudadanos más libres y más solidarios.

Y agradezcamos por última vez a los ciudadanos guardia civiles víctimas de la barbarie de ayer que trabajaran hasta su último aliento por la libertad de los ciudadanos y no por ningún ismo.

Enrique Calvet

viernes, 30 de noviembre de 2007

Se me saltan las lágrimas

“Es catalán quien así se siente, o quien vive en Cataluña y lo quiere ser. El sentimiento de pertenencia es más importante que la condición administrativa de vivir en un territorio. Y en cualquier caso, la voluntad de ser catalán es el elemento más determinante”. Artur Mas, 20 de noviembre de 2007.

El líder de Convergencia Democràtica de Catalunya, una vez más, reinventa la historia moldeándola a su gusto. Emplea desvergonzadamente el término ‘colonias interiores’ para referirse a Cataluña y su encaje en España a lo largo de la historia; se cuelga la medalla –en la pechera del catalanismo– de haber ‘regenerado España’; y reclama por último el amor al ‘país’ por encima de la ideología.

La visión de ‘Catalunya’ expuesta por el señor Mas en su conferencia política del pasado día 20 hunde sus raíces en un pasado muy oscuro, negando todos los avances en la ciencia política, de las democracias liberales y del ideal de ciudadanía, experimentados desde hace más de dos siglos. Es todo un homenaje a la modernidad en retroceso.

Por otra parte, conocíamos también hace unos días que Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, ex diputado de UCD y de AP y uno de los siete ‘padres’ de la Constitución, había sido galardonado con el XIII Premio Jurídico Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio en reconocimiento “a su labor como político y jurista”.

El fino jurista que Miñón lleva dentro reiteró su confesión positivista y se destapó con las siguientes declaraciones en apoyo de sus ya conocidas tesis defensoras de los derechos históricos:

“Un cuerpo político [dijo refiriéndose a España] para ser verdadero ha de surgir del ethnos prepolítico, decantado por el tiempo y basado [...] en la afinidad física y espiritual, en la de las facultades y las convicciones”. Sencillamente fantástico, y muy positivista por cierto…

Pero no se queda aquí la cosa. No señor. Lo mejor de la información aparecida en el diario El País cubriendo la entrega del premio venía al final. Es en las últimas líneas del artículo donde se consignaba que –liberado quizás de tensiones tras el anuncio de su próxima retirada– el presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín , aseguró en su alocución que Miguel Herrero de Miñón es el único político que ha conseguido que el ex presidente del PNV Xabier Arzalluz “se parta de risa”.

No me extraña. Las carcajadas de Arzalluz no habrán hecho sino redoblarse ante esta explosión de papanatismo manifiesto. Eso sí, todo muy prestigioso y muy ‘normal’.

El 9-M cada vez más cerca y el amodorramiento generalizado sigue reinando. La mayoría de los ciudadanos españoles parece querer ignorar los peligros reales e inmediatos que conlleva aceptar estas tesis de ‘sentimentalización’ de los derechos y de la política; tesis con las que tan fructíferamente comercian los políticos nacionalistas y sus aliados de diverso pelaje.

Quedan poco más de 100 días. Pongamos la primera piedra hacia el cambio de tendencia. Nos corresponde a los ciudadanos. A todos.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Algo está pasando en España...

VENDIENDO PANES

El sistema democrático se alimenta de procesos electorales en los que cuenta, la imagen de los candidatos y de la los partidos; esta última, varía muy lentamente: cada partido ha ido acumulando, a lo largo del tiempo un "grupo histórico de leales" que constituye, dicho sea en términos económicos, su fondo de comercio.

Si en el pasado esta lealtad pudo sustentarse en la defensa de una causa: un conjunto de principios propios y distintivos de cada formación política, lo cierto es que, para los partidos mayores, la motivación de los votos leales va, cada vez más, apoyándose, no en el apego a principios propios, sino en el odio a lo ajeno. O mejor dicho, en el odio a la caricatura de lo ajeno. Así, la lealtad ideológica se convierte en lealtad sectaria y, por lo tanto, irracional e inexpugnable.

Muy mal lo tiene que hacer un partido para perder apoyos de este grupo de votantes y, aún así, el castigo no pasa, las más de las veces, de la abstención; raramente al voto a un tercer partido en discordia; el castigo no llega, prácticamente nunca, a traducirse en un voto al Gran Satán (el gran adversario).

Dejemos a los sociólogos estimar cuántos son los votos incondicionales de los dos grandes partidos españoles. Sabemos que representan la casi totalidad de los votos recibidos en la convocatoria a la que ha concurrido, cada uno de ellos, en peores circunstancias. Por ejemplo, el PSOE en 2000 o el PP en 2004.

Con esto resulta que, a medio plazo, uno de los dos grandes partidos va a gobernar siempre. ¿Cuál de ellos? El número de votantes no comprometido de antemano o free float del mercado electoral es bastante reducido, aunque decisivo para determinarlo. El sentido del voto de esta pequeña franja de electores da lugar a varias posibilidades:

  • Respaldo al partido en el Gobierno: suele producirse por la percepción de una buena labor desarrollada; lamentablemente, esta buena percepción no depende tanto de indicadores objetivos como de los estados de opinión transmitidos por los medios. De ahí la indecente y obsesiva tendencia de los gobiernos a controlar los medios de comunicación.
  • Respaldo al partido de la oposición: suele producirse tras el impacto de algún torpedo especialmente eficaz en la línea de flotación del Gobierno.
  • Respaldo a otros partidos: esta posibilidad florece en un clima de hartazgo de los dos grandes. Hay dos grupos radicalmente distintos de "otros partidos":
    • Por una parte están los partidos de intereses especiales (PIE's) que normalmente responden a los intereses de las clases dominantes de un territorio.
    • Por otra, los partidos de alcance nacional (PANES) que proceden de la conciencia social disidente.

Mientras los PIES disponen, a escala reducida de mecanismos de control social análogos a los de los grandes partidos, la posibilidad de influencia práctica de los PANES es muy exigua.

Por una parte, el porcentaje mínimo de votos requerido para obtener un escaño les deja, matemáticamente, fuera de juego, salvo en las principales circunscripciones; por otra, para transmitir su mensaje a los votantes no comprometidos, necesitan medios de comunicación no alineados, una bella especie tan abundante como el lince ibérico.

Pero esto no condena inexorablemente al fracaso a los PANES. Hay un factor muy importante que puede jugar en su favor: el factor humano.

Nuestra sociedad mediática se alimenta incesantemente de personajes. Una organización diciendo algo nuevo no es noticia; una persona diciendo lo mismo, ya tiene más interés. Sobre todo cuando es una persona joven, agraciada, de mirada limpia, que no insulta ni descalifica, que presenta argumentos racionales y no consignas demagógicas y, lo más difícil, que seduce sin pretenderlo.

Una persona de estas características tiene algunas papeletas para romper la barrera de los grandes medios y muchas para ser bien recibido y escuchado en foros y organizaciones sociales. Una persona de estas características puede generar una dinámica que asegure, razonablemente, que el PAN que ofrezca se venda mejor que otros similares, por más que los sucedáneos sean voceados por viejos vendedores más conocidos y por más que estos hayan cerrado celosamente su tahona.

Hace falta, eso sí, que unos cuantos sigamos dispuestos a meternos en harina.

Juan Manuel Ortega y Díaz-Ambrona

Lo inmediato y lo esencial, como el escorbuto

Existe un debate en diversos ámbitos que es muy propio de periodos electorales, pero que creemos que puede esconder una verdad importante.

Dícese que "la gente", por no decir "el vulgo", está ahíta de tanta discusión soberanista, de tanta polémica sobre el modelo de Estado y las reformas constitucionales, de tanta controversia sobre la igualdad de derechos. Según esta teoría, "la gente" (léase los votantes) están preocupados por problemas "reales" como la vivienda, la educación, la carestía de sus compras, la inseguridad….y les importa un adarme el supuesto desguace de España anunciado por los agoreros.

No podemos dejar de notar la poco edificante visión del pueblo español (Cataluña y País vasco ibéricos incluidos) que mantiene tal teoría. Seríamos un pueblo garbancero y sanchopancista, sin gota alguna de clarividencia ni de altura de miras. Para una nación que ha recorrido el paso de la dictadura a la democracia como lo ha hecho, se nos antoja injusto. Hemos de añadir que esa visión no siempre es inocente, ni mucho menos. Si uno distrae a "la gente" (léase los electores) de problemas estructurales, la demagogia y el populismo se hacen más fáciles.

Pero otro es nuestro interés; quisiéramos centrarnos en la supuesta dicotomía entre "problemas reales" e inquietudes ajenas a la mayoría. Primero quisiéramos recuperar el vocabulario correcto. Los problemas que plantea la crisis territorial de España y sus consecuencias sobre su gobernabilidad chantajeada son absoluta y totalmente reales. Luego por ahí no se pueden oponer a los otros. En segundo lugar, hay que reconocer que existen, para los ciudadanos, problemas cotidianos acuciantes, inmediatos, y sería ofensivo negarlo. Luego tenemos dos tipos de problemas reales.

De forma palmaria, los problemas que hemos llamado inmediatos han de ser objeto de tratamiento en los programas electorales, y se han de encontrar alivios y soluciones de urgencia (la vivienda, por ejemplo), porque la vida es cotidiana e inmediata. Nadie discute eso y estamos seguros de que el Partido Ciudadanos contemplará en su oferta electoral propuestas de soluciones a esos problemas acuciantes. Y además serán propuestas honestas, lo que no es la regla universal…

Pero ¿significa eso que los debates sobre el modelo de Estado y sus consecuencias son frívolos, inútiles e intrasladables a "la gente"? Todo lo contrario. En la situación actual de nuestra nación, España, esas polémicas subrayan la existencia de graves problemas, no sólo reales, sino esenciales. ¿Qué queremos decir por esenciales? Respuesta fácil pero importante: entendemos que la mayoría de los problemas acuciantes e inmediatos sólo se podrán resolver de verdad, estructuralmente, si se resuelven previamente los problemas constitucionales de la configuración territorial y de la gobernación de España.

Dicho de otro modo, ¿Alguien cree que se va a solucionar el lamentable estado de la Educación en España con diecisiete sistemas distintos y enfrentados? ¿Alguien cree que la carestía de la vida no tiene que ver con la desaparición de la unidad de mercado en España? ¿Alguien cree que el problema de la vivienda se podrá resolver con el poder sobre el suelo en manos de tropecientos taifas? ¿Alguien cree que la sanidad podrá ser igual para todos los ciudadanos con diecisiete instituciones desiguales e insolidarias? Y, sobre todo, ¿Alguien cree que se podrán arreglar los problemas comunes si el Gobierno está sometido a quienes promueven medidas insolidarias sólo para alguna región? Inundaríamos páginas con preguntas tan simples y evidentes como éstas, para llegar a la misma conclusión: si no se resuelven los problemas reales que marcan el campo de juego, que establecen la dinámica política, esta última no podrá ser efectiva en la solución de los problemas cotidianos.

Por eso una tarea importante, que permite luchar contra los populistas y demagogos que encontramos por doquier, es, precisamente, respetar a los ciudadanos y a su inteligencia abriéndoles los ojos y haciéndoles ver que deben y debemos encontrar alivios y "parches" a sus cuitas inmediatas, pero que la solución verdadera depende de resolver los problemas estructurales. Dependen la prosperidad y la paz, de ellos y de sus hijos.

Es como el escorbuto. Se sabe que deteriora muchísimo las uñas. Existen alivios para ese dolor acuciante y una manicura inmediata disimula el deterioro de las uñas, pero quien se quede ahí y no vaya a lo esencial, a curarse el escorbuto, lo va a pasar muy mal. La diña con las uñas pintadas, si no las ha perdido justo antes.

Por eso es importante y fasta la jornada sobre el modelo de Estado en España y sus aspectos económicos y educativos que Ciudadanos- Partido de la Ciudadanía ha organizado para el día 24. A ver si diagnostican nuestro escorbuto y su posible cura.

Enrique Calvet