miércoles, 12 de diciembre de 2007

‘RIP’ al Impuesto sobre el Patrimonio

Publicado en Estrella Digital

Luis de Velasco

En unas recientes jornadas organizadas por el semanario liberal The Economist, en presencia de una nutrida representación de las clases dirigentes del país (las puestas en escena siempre mandan un mensaje), el presidente del Gobierno firmó el certificado de defunción del Impuesto sobre el Patrimonio. Zapatero proclamó el deseo de contar con un sistema tributario "razonable, equilibrado y simplificado". Obsérvese que ha desaparecido la mención de "equitativo", una de las señas de identidad forzosa de la socialdemocracia. Sin equidad en el ingreso público, no cabe hablar de política redistributiva en el gasto. Por eso, hablar de que Zapatero prosigue su viaje el centro tras esta decisión es un error. Se ha encontrado con Rajoy, que lo ha recibido con entusiasmo.

Lo que está detrás de esta decisión, una más, es una determinada visión de lo público, visión que se inscribe plenamente en la ideología dominante desde Thatcher y Reagan que, en síntesis, sostiene que los gobiernos (es decir, lo público en la economía) no son la solución sino el problema. En el caso español, aderezado por la creencia, impuesta desde los círculos dominantes de pensamiento, de que la "carga fiscal" (y ya hablar de "carga" es sintomático) es insoportable. No es cierto, las estadísticas comparativas demuestran lo contrario, que nuestra presión fiscal sigue por debajo de la media de la UE. Pero esa afirmación se ha impuesto como "verdad" incontrovertible.

Este impuesto, que se presenta como un azote más de las clases medias, afecta a poco más de 900.000 personas. Escasas clases medias hay en nuestro país. Pero más escasas son las clases altas, pues sólo 132 contribuyentes declararon en el 2005 más de 30 millones de patrimonio. País de pobres, ¿qué ha sido de las grandes fortunas, las de siempre y las de ahora? Ese año, poco más del 70 por ciento de los contribuyentes aportaron el 25 por ciento de la recaudación, mientras que el 6,5 por ciento aporta más del 40 por ciento. La dispersión es notable, lo que quiere decir que al suprimirse este impuesto unos pocos se ahorrarán mucho, más de cien mil euros, y muchos, una miseria.

Es cierto que el impacto equitativo de este impuesto es ridículo porque, como bien dijo el presidente en ese acto, "las clases más altas encuentran diversos instrumentos y fáciles mecanismos de elusión". Le faltó añadir que son los mecanismos que la legislación y la práctica administrativa ponen a disposición de esas clases. Lo que hay que hacer entonces no es suprimir este impuesto sino reformarlo, así como revisar esos mecanismos de elusión de las clases altas y luchar decididamente contra la evasión fiscal, todo ello en nombre de esa equidad abandonada. Pero para esto hace falta una cosa que se llama voluntad política, decisión para enfrentarse a intereses muy poderosos. Así como recordar que los sectores públicos limitados y vigorosos son la mejor receta para un sociedad y una economía al mismo tiempo más eficiente y más justa. Algo de lo que estamos lejos todavía, cuando nuestro gasto público total está varios puntos por debajo de la media de la UE, sobre todo en lo relativo al gasto social.

Luis de Velasco

domingo, 9 de diciembre de 2007

EL HECHO DIFERENCIAL

A. Don Fernando Trapero. "In Memoriam".


 

La manifestación/concentración "unitaria" fallida del pasado 4 de diciembre entraña un síntoma muy grave de la actual situación política española, o, peor aún, de esta agonizante y agónica legislatura. Reflexionemos: ¿Por qué reunió, tan noble causa, a tan pocos, siendo, por una vez , todos, los convocados?

El que suscribe está convencido de que lo acaecido delata lo que podríamos llamar el hecho diferencial de esta legislatura. Un hecho gravísimo.

Creemos que este cuatrienio no es comparable a ningún otro periodo legislativo transcurrido desde la muerte del dictador Franco. Estos se podrán analizar o bien por su aportación a lo que se ha dado en llamar "La Transición" o bien, posteriormente, por sus aciertos o fallos en la gestión de los asuntos de gobierno, por su mayor o menor tira y afloja para conseguir estabilidad política en el marco constitucional o por los matices ideológicos con los que hayan querido impregnar la sociedad. Actuaciones políticas, aceptadas o combatidas, pero dentro de los valores democráticos y el respeto a la constitución compartidos por la inmensísima mayoría de los españoles.

En cambio desde 2004 se produce un hecho cualitativo insólito y distinto: el gobierno del P.S.O.E. decide, sin que figurara en su programa electoral, dar carta de naturaleza al separatismo a todos los niveles ( ERC, CyU, BNG, separatistas de Baleares, Nafarroa Bai en determinado Ayuntamiento….), y cerrar los ojos ante la barbarie terrorista, practicando una temeraria lenidad (Partido Comunista de las tierras vascas, A.N.V., asunto de Juana, supresión del delito de convocación de referenda ilegales, etc…).

Para seguir semejante política, el gobierno no duda en retorcer arteramente todos los medios que tiene para condicionar la aplicación de la justicia, ni en triturar la Constitución, de facto, para proceder a un entreguismo descarado a los separatistas. Esta estrategia política resulta absolutamente sorpresiva a una gran parte de los votantes de todo tipo, porque traiciona de lleno lo que se ha considerado siempre valores de la izquierda (universalismo frente a tribalismo, unidad, solidaridad frente a desigualdades…); pero lo más grave, sin duda, es que se lleva a cabo sin un acuerdo básico de la sociedad española sobre los valores que sostienen dicha estrategia.

Es decir, que en temas de Estado, diríamos que en asuntos de protección del Estado (terrorismo) e, incluso, de supervivencia del Estado (separatismo) en los que había un implícito y tácito acuerdo social de casi todos los españoles de que el gobierno debía enfrentarse enérgicamente a terroristas y separatistas, en esta legislatura, el Gobierno decide caminar hacia la fragmentación de los ciudadanos españoles y hacia la consideración de los terroristas como interlocutores políticos, sin el apoyo social cuasi unánime que tal cambio estructural de actitud requeriría.

Porque no estamos hablando de facilitar más o menos el divorcio, (bien facilitado), ni de rebajar unas décimas, o no, la tasa del I.R.P.F., estamos hablando de uno de los objetivos esenciales por los que existe el gobierno de una nación: la preservación de la existencia de dicha nación, es decir de la existencia de un colectivo llamado ciudadanos españoles, y la preservación de su libertad y seguridad. Ni más ni menos.

El hecho diferencial de esta legislatura es que el Gobierno abandona una parte de los valores compartidos por todos los españoles y adopta otros que repugnan a una parte muy numerosa de ciudadanos. No es que no guste como juegue, lo que valorábamos en gobiernos anteriores, es que decide irse del terreno para jugar a otra cosa distinta, y parte de los espectadores/votantes que estamos en el estadio, porque estábamos todos, decide irse, pero otra parte quiere permanecer en el estadio y ver jugar a lo de siempre.

El hecho diferencial es que este Gobierno ha propiciado una profunda fractura social.

De ahí que hubiese poca asistencia el día 4. La fractura ha generado una situación gravísima en política: el Gobierno ha perdido toda credibilidad en su (¿sincera?) intención de volver al terreno de juego inicial, al estadio dónde estábamos todos. La fractura ha hecho que una grandísima cantidad de españoles no confíen en absoluto en que el Gobierno les proteja y les preserve frente a los enemigos de la ciudadanía española, diga lo que diga ahora este Gobierno.

Dicho sea de paso, la campaña intensa para hacer creer a los votantes que el Gobierno no fue lo que fue, y que de nuevo ha vuelto al redil, por lo oportunista y lo poco sutil, queda patética para quién tenga dos dedos de frente política.

Pero lo grave es lo que se ha expuesto: una parte muy abundante de ciudadanos españoles, de todo el espectro ideológico, no se siente amparada ni protegida por este Gobierno, y no confía en él para sus misiones fundamentales. No cree que las cumpla mal, cree que no quiere cumplirlas. Y eso suele partir una sociedad en dos. Un hecho diferencial desastroso.

Para reconducir esta situación y recuperar una confianza mayoritaria en la ética de los Gobiernos, haya o no discrepancia sobre su gestión, conviene acudir al remedio que propugna Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía: son necesarios pacto de Estado entre los partidos de ámbito nacional y constitucionalistas que acuerden la manera de enfrentarse a los asesinos terroristas, a sus cómplices y a los que se benefician de su existencia, así como de enfrentarse a los chantajes separatistas. Un acuerdo a la alemana, o a la inglesa entre partidos, oponiéndose conjuntamente al separatismo escocés, devolvería la confianza en políticos y gobiernos.

Soldar la fractura producida en esta legislatura es urgente, pero sobre todo, ha de ser creíble. La credibilidad de Ciudadanos se la tienen que ganar los demás partidos.

Enrique Calvet

La autodeterminación en Europa

Asistiendo al acto inaugural del European Council on Foreign Relations en Madrid, el pasado día 3, uno podía encontrarse con lustrosos actores de la política europea.

Javier Solana, Emma Bonino, Ana Palacio y Mabel van Oranje eran cuatro de los ponentes. Narcis Serra y destacados representantes políticos y del cuerpo diplomático copaban el Salón de Actos del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Como mero mortal escondido entre la audiencia, no pude evitar una sonrisa al constatar que un acto sobre la importancia del logro de una unidad de acción europea en la política internacional se llevase a cabo en un foro tan ligado al crédito.

Efectivamente, el crédito y la credibilidad son cruciales a la hora de aproximarse a este fenómeno. Y no precisamente por lo mucho que rebosan en nuestras arcas políticas; unas arcas seriamente dañadas en las últimas décadas por tragedias tales como la violenta descomposición de la antigua Yugoslavia o la incapacidad de articular una postura común en torno a casi cualquiera de las cuestiones geoestratégicas clave.

El crédito europeo –UE–, en materia de política internacional, es mucho menor que el de varios de sus países miembros individualmente considerados. No se trata de estimar si esto es algo bueno o malo. Se trata de constatar un simple hecho para evitar caer en la melancolía de una realidad que nos gustaría que fuese distinta.

No sé si tras escuchar tantos grandilocuentes llamamientos a hacer tal o cual cosa en lugares tan exóticos como Irán, Rusia o Turquía, aún seguía con esa sonrisa sardónica al pedir la palabra, en el turno de preguntas y respuestas, para cuestionar a los notables del panel por su opinión respecto a la vigencia de supuestos derechos de autodeterminación en la Unión Europea actual.

Tras un breve segundo suficiente para que varios de los, hasta ese momento, alegres participantes en una verdadera orgía de autoimportancia geoestratégica y superioridad moral impostada se les descompusiera el rictus de oronda satisfacción. Entre ellos destacaba nuestro muy querido Narcis(o) Serrra, quien tras oír la incómoda pregunta no dudó un instante en poner pies en polvorosa.

Pero el segundo transcurrió al fin, y una desconcertada periodista –corresponsal en el extranjero de Radio Nacional de España para más señas– puso fin a la insolente pregunta con el ya clásico "no toca". Se suponía, de acuerdo con la improvisada censora, que lo suyo era preguntar por paraísos perdidos en los libros de Emilio Salgari. Nada, ay, que estuviese tan dolorosamente cerca del Paseo de la Castellana.

Para añadir injuria al insulto, tras finalizar el encuentro, otra periodista se acercó a un servidor forzando una mueca de comprensión, asumiendo, saben lo que viene ahora ¿no?, que el autor de la pregunta era un vasco reclamando legítimamente lo suyo, lo mismo que lo de los kosovares, eso de lo de la autodeterminación, vaya. Y tal y tal.

Así que ya saben, el nacionalismo separatista es un vicio público que se comprende en privado. El antinacionalismo o el no nacionalismo beligerante ni se contempla como una opción política; ni siquiera entre los heterodoxos o desviados de la oficialidad de salón.

Jacobo Elosua

viernes, 7 de diciembre de 2007

La costra nacionalista del PSC


La que ha liado Joan Ferran, diputado y portavoz adjunto del Partido Socialista de Cataluña. Se puede decir más alto, incluso más claro, pero viniendo de un socialista, lo que ha dicho ha bastado para producir un terremoto político. Ha acusado a los medios de comunicación públicos catalanes de estar al servicio de la "construcción de la patria nacionalista". Y dado que pide una TV3 y una Catalunya Radio "neutral, objetiva, plural, informativa y sin sesgo partidista" concluye que "hay que arrancar la costra nacionalista de las emisoras de la Generalitat". "A buenas horas, mangas verdes", podríamos reprocharle, pero como quien no se conforma es porque no quiere, prefiero recibir su tardía e interesada acometida contra el activismo nacionalista del periodismo orgánico con un "nunca es tarde si la dicha es buena".

La reacción de los amos de la masía ha sido inmediata. Todos los partidos, medios de comunicación públicos y el propio Colegio de Periodistas de Cataluña salieron raudos a criminalizar sus declaraciones. Artur Mas, de CiU, se mostró "literalmente escandalizado"; Joan Ridao, de ERC, las consideró "inaceptables, desleales, sectarias y antidemocráticas"; Jaime Bosch de ICV-EUiA, percibió los comentarios "desafortunados, equivocados e injustos"; el Conseller de Cultura, Manuel Tresserras, las juzgó "desafortunadas" e "injustas"; y, mientras el Colegio de Periodistas de Cataluña da su apoyo a los periodistas de TV3 y Catalunya Radio, estos han arremetido contra las críticas de sectarismo en los medios públicos que dirigen con el temor de que se esté preparando una "caza de brujas" contra ellos. Vamos, lo de siempre: quienes a diario persiguen a quienes no comulguen con sus delirios nacionalistas hablen o no catalán –y si son castellanohalbantes, además los echan de los medios que pagamos todos– arremeten contra el mensajero con absoluta buena conciencia y el victimismo de siempre.

Tienen razones para ponerse a la defensiva: han construido unas plantillas de periodistas cuya máxima virtud profesional es ser activistas de la construcción nacional. Su lenguaje está diseñado para que desaparezca la palabra España y Cataluña se confunda con una nación oprimida por el nacionalismo castellano. Imponen sus técnicas de vaciado informativo de personas, ideas, organizaciones y acciones que no encajen en la realidad virtual no sólo en los medios sino también en escuelas a través de periódicos subvencionados por la Generalitat. Repiten lugares comunes donde el periodista disidente calla y obedece. Exaltan lo mínimo, si lo mínimo encaja en Matrix. Son la correa de transmisión natural entre la política nacionalista y las direcciones de los informativos. Todo esto hace que el trabajo periodístico parezca más un plan de desafección contra España que una empresa de información, de modo que más de la mitad de los ciudadanos de Cataluña nos sentimos excluidos y agredidos por él. Les recomiendo vivamente la entrevista, no porque diga cosas que no hayamos denunciado antes, sino porque lo dice un diputado del partido que gobierna Cataluña.

Pero no se hagan ilusiones, que la crítica tiene truco. Las razones por las que el socialista Joan Ferran ha saltado por peteneras no son las mismas por las que el PPC y Ciudadanos las apoyan. Dos causas inmediatas tienen la culpa: la elección de los doce miembros del Consejo de Gobierno de la recién aprobada ley de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) y la proximidad de las elecciones generales.

Para los socialistas, el futuro será peor que el presente, pues el reparto político de ese Consejo de Gobierno de la CCMA les dejará en franca minoría respecto a los nacionalistas. No olviden que a CiU le corresponde al menos un miembro más que al PSC, pero si además sumamos los que le corresponden a ERC, la mayoría nacionalista dentro del Consejo de Gobierno está asegurada. Ya sé que dichos cargos deberían ser neutrales. Sí, ya lo sé. Esa milonga me la repitieron muchas veces en la ponencia de la ley cuando todavía era un proyecto. Incluso les llegué a proponer que hubiera 23 miembros para que matemáticamente Ciudadanos pudiera estar representado, pero siempre me contestaban muy afectados: "No, no, el consejo ha de estar compuesto por profesionales independientes y neutrales". Ya ven, llevan días peleándose para ver quién coloca a más de los suyos.

Por otra parte, las elecciones de marzo están a la vuelta de la esquina y, mal que bien, el actual presidente de la Corporación Catalana de Radio Televisón que será sustituido por la CCMA es Joan Majó, socialista. Si logran retrasar la designación hasta después del 4 de marzo, eso es lo que ganan. Por otra parte, marcan el territorio para que ninguno de los gurús nacionalistas señalados indirectamente en la entrevista pueda presidir el Consejo de Gobierno.

Hay una tercer causa menos concreta, pero cierta. Ante las elecciones, han de sacar la virgen para que haga llover votos. En este caso la virgen se llama criticar a los nacionalistas para disimular que ellos también lo son. Vamos, como hacen cada vez que vienen unas elecciones; de pronto, empiezan a hablar en castellano para dejar de hacerlo al día siguiente de la votación. O sacan a pasear al PSOE en las elecciones generales para atraer el voto obrero y español de la inmigración, pero inmediatamente después de las elecciones reniegan de él y lo sustituyen por la exaltación de la C de Catalunya en las siglas del PSC. Curiosa contradicción, un partido socialista que oculta su condición de obrero para exaltar su condición catalanista. ¿Quién ha de quitarse una costra nacionalista, señor Ferran?

Hasta aquí, las guerras entre los herederos de la masía, o sea, entre los miembros del PUC: Partido Único Catalanista (CiU, ERC, PSC y ICV-EUiA), o sea, entre el 35 % de la población de Cataluña que vota elección tras elección y ocupa la casi totalidad del Parlament. Pero quizás lo peor de esta historia de herederos en guerra sea la impostura socialista al denunciar hoy lo que han estado ayudando a fabricar ellos durante las últimas dos décadas.

Son ellos, los socialistas y el resto de la izquierda, los que impusieron la inmersión y el monolingüismo en la escuela en los primeros ochenta cuando CiU se conformaba con la doble red escolar. Son ellos, los socialistas, los que en esta legislatura quieren redoblar esa inmersión lingüística para hacer desaparecer el castellano hasta en los patios de recreo. Son ellos quienes han presidido la Corporación Catalana de Radio Televisión los últimos cuatro años, los peores desde un punto de vista de construcción nacional desde que se inauguró TV3 y Catalunya Radio. Son ellos los que han permitido que se emitan reportajes tendenciosos sobre Terra Lliure, los que han permitido que cada mañana en Catalunya Radio se den arengas nacionalistas, los que filtran las intervenciones de los oyentes en función de si son nacionalistas o no, o si hablan castellano o no. Son ellos los que siguen permitiendo que el mapa del tiempo oculte el que hace en el resto de España y, de paso, se borren sus perfiles. Son ellos los que podrían impedir que cada día haya tertulias donde el 90 o el 100% de los participantes sean soberanistas. Son ellos los primeros en imponer multas por la utilización del castellano en establecimientos comerciales. Son ellos, los socialistas, los que gobiernan en coalición con independentistas que utilizan presupuestos millonarios para subvencionar series de televisión con Portugal que exalten el independentismo catalán, inventarse embajadas camufladas en el extranjero o subvencionar el odio a España a través de cientos de organizaciones nacionalistas. Ha sido, finalmente, el propio presidente de la Generalitat, el señor Montilla, quien ha ido a Madrid a difundir el cuento ese de la desafección de los Catalanes a España.

Han sido y son los socialistas catalanes quienes por acción y, sobre todo, por omisión, han dejado que el nacionalismo se haya adueñado del discurso de nuestros maestros, de nuestros jóvenes y de nuestros medios de comunicación. Esa actitud de colaboración y dejación les ha empezado a pasar factura: mientras el nacionalismo ha ido agrandando su espacio, ellos, los socialistas han ido reduciendo el suyo y el de todos los que no son nacionalistas. Ahora, si quieren seguir pintando algo entre los herederos de la masía, han de jugar en espacio nacionalista con el lenguaje nacionalista. Ningún inconveniente para quien lo es, pero un suicidio histórico para quienes no. Ya no hay otro espacio, el resto es vacío o abismo; es aquí donde nos han obligado a jugar a Ciudadanos y a populares. Y el futuro será peor si no siguen la estela marcada por su diputado Joan Ferran. Lo he escrito cuarenta veces, y un día de estos será ya demasiado tarde.

Ciertamente, hay que arrancar la costra nacionalista de TV3 y Catalunya Radio, pero antes han de empezar ellos, los socialistas, a quitarse la suya, que es la peor por ser de camuflaje.
Antonio Robles

jueves, 6 de diciembre de 2007

Ciudadanos celebra el día de la Constitución en la puerta del Retiro





NADIE VA A PARAR AL CIUDADANO QUE LLEVAMOS DENTRO

Un promotor, ex cargo del PSOE, dirige la gran operación inmobiliaria de RTVE

Publicado en elpais.com

Luis Fernández no informó a los consejeros de los negocios de Pedro Mansilla
Pedro Pablo Mansilla, ex alto cargo del PSOE y promotor inmobiliario en la actualidad, ha sido contratado a dedo para dirigir la macrooperación urbanística de la venta de las propiedades inmobiliarias de RTVE en Madrid -200.000 del millón de metros cuadrados que posee- y la compra de solares para su nueva sede. Mansilla figura como responsable o accionista de una veintena de sociedades en su mayoría inmobiliarias, según el registro mercantil. Varias de ellas han realizado proyectos en la Comunidad de Madrid y tienen como sede central el municipio de Pozuelo, donde se asientan las principales instalaciones de RTVE, cuya venta forzará una recalificación urbanística en una de las zonas más caras y privilegiadas de España.

Mansilla fue nombrado personalmente por el presidente de RTVE, Luis Fernández, con quien afirma mantener amistad desde hace años. El ex alto cargo socialista y ahora promotor inmobiliario no ve ninguna "incompatibilidad jurídica" entre sus negocios inmobiliarios y el cargo de libre designación que ha aceptado desempeñar para RTVE. "No tengo ninguna intención de aprovecharme de esta operación, como no lo he hecho durante toda mi vida en la Administración Pública", proclama.

Mansilla se dedicó a la actividad privada inmobiliaria tras su paso por la Dirección General de Prisiones, donde diseñó el plan para cerrar 40 cárceles, y construir 19 nuevas prisiones.

RTVE sólo prevé inicialmente sacar a la venta 200.000 metros cuadrados (véase gráfico) del millón que posee en Madrid.

La finalidad es doble: concentrar en una sola sede más eficiente todas las instalaciones que posee en Madrid y hacer caja para sanear las cuentas.

Varios consejeros de RTVE consultados por este periódico temen que esta operación, a la que sólo se ha opuesto formalmente el PP, sea el pistoletazo de una de las mayores operaciones inmobiliarias de suelo público de los últimos tiempos.

Mansilla asegura que el proceso está en fase muy incipiente, que las instituciones (Ayuntamientos de Madrid, Pozuelo y Comunidad) le están ofreciendo terrenos alternativos, que el suelo que venderá RTVE costará mucho más que el que compre el ente público, y que, cree, al final, se hará por un sistema de subasta.

Lo sorprendente para todos los consejeros consultados por este diario es que el presidente de RTVE haya nombrado a dedo para esta macrooperación inmobiliaria a un amigo suyo y promotor privado en lugar de acudir a las empresas que tiene el Estado para vender suelo (Segipsa) o al jefe de patrimonio de RTVE. Pese a estar muy bien relacionado con históricos ex dirigentes socialistas madrileños como José Acosta (ex presidente del partido en Madrid durante muchos años) o Jesús Espelosín (ex concejal de Urbanismo de la capital con el PSOE), no se le considera en absoluto un hombre del partido, ni del Gobierno. Sólo es de la máxima confianza de Fernández, cuya versión ha solicitado este diario sin éxito desde el pasado martes.

Fernández repartió un currículo de Mansilla que omitía su perfil inmobiliario. Tampoco informó que cesó como gestor público en 1994 después de que se airearan presuntas anomalías en su labor:

Mansilla encargó a los presos de Ocaña que construyeran muebles para su chalé particular. En su defensa, alegó que "pagó religiosamente" el trabajo realizado por los reclusos. Este diario ha consultado con varios consejeros de RTVE: todos desconocían su dedicación privada al negocio inmobiliario con sede en el corazón de la operación, Pozuelo, y con intereses y operaciones en diversos municipios de de Madrid.

Pedro Pablo Mansilla puede coincidir en sus trabajos para gestionar la compraventa de suelo para RTVE con clientes con los que haya tenido relaciones anteriores como promotor inmobiliario.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

LA RESPONSABILIDAD DEL PSOE Y DEL PP

Publicado en la razón
Luis de Velasco
Si mañana se celebrasen las elecciones generales, no hay duda de que el PSOE las ganaría. Pero faltan tres meses y pasarán cosas que pueden cambiar ese resultado. Pero , gane quien gane, es bastante probable, por no decir seguro, que lo haga sin mayoría absoluta y entonces llegaremos a la peor opción: la necesidad de respaldo de los nacionalistas. Si gana el PSOE, está claro. El PP no ha negado que vaya a pedir ese apoyo. Hay precedentes. Seguiremos así, una vez más , en manos de esos partidos que están dejando de considerarse parte de la institucionalidad del país , cada vez más ajenos a la lealtad constitucional.

¿Es mucho pedir cierta responsabilidad a quienes mandan en esos dos partidos, que se autotitulan nacionales? ¿ No les parece digno de meditación la actual experiencia alemana de coalición democristiana- socialdemócrata que ha permitido una reforma, digna de estudio, de la Constitucion de ese país federal? ¿No creen que estamos en un situación de emergencia que exige decisiones radicales? Es de temer que, una vez más, primen los intereses egoístas sobre el sentido de Estado.

Albert Ribera, presidente de un partido, Ciudadanos, que ya ha dejado su impronta en un año en el Parlamento catalán, ha remitido una carta a esos dos partidos llamando a esa responsabilidad. Ciudadanos, que se presentará en Marzo en varias circunscripciones, entre ellas Madrid,es una opcion política que, entre otras muchas cosas rompedoras , defiende no pactar nunca con los nacionalistas, reformar la injusta ley electoral y la Constitución para blindar y recuperar competencias estatales.También digno de meditación para quienes quieren una regeneración de nuestra viciada democracia .

Las ventajas del federalizante estado de las Autonomías han desaparecido frente a los inconvenientes del confederal nuevo Estatuto catalán y su "efecto demostración" en otros. Es hora de decir que hasta aquí hemos llegado.
Luis de Velasco