martes, 5 de junio de 2007

Genio y figura (nacionalista)


Josep Antoni Duran i Lleida disfrutaba el domingo de media página en El País para exponer sus ideas en torno al estado actual de la derecha en España.

Lo primero que sorprendía del artículo, era el gran distanciamiento con el que el señor Durán i Lleida se refería a ese ente; a esa derecha española que él parece situar tan lejos de su propio ser. Será que la democracia cristiana catalana es cosa bien distinta.

Acto seguido, acusaba el número dos de CiU al PP de “[…] zarandear asuntos de Estado, al compás de los intereses de partido más mezquinamente electoralistas […]”. No fuera a ser confundido con un dirigente del PSOE cualquiera, añadía Durán i Lleida justo a continuación que “[el Gobierno] ha demostrado también tratar con ligereza alguno de esos temas de Estado […]”. Su ecuanimidad le honra…

Luego llega una parada obligada para denunciar las políticas de la “gesticulación”. Esto produce algo de sonrojo en boca del número dos de un partido que acudió al notario para certificar su negativa a pactar con otro partido político tan democrático como el suyo propio.

Más adelante, llueven pétalos de rosa sobre la responsabilísima actuación histórica de CiU en cuestión del perfeccionamiento del Estado de las Autonomías. Sentadas las bases para la canonización política de estos prohombres del noreste peninsular, acusa Duran i Lleida a “la actual derecha española” de haber “fomentado que se desataran todas las iras contra Cataluña”. Un patético travestirse con la bandera que, por frecuente, no debe dejar de ser criticado.

Tras hacer hincapié en la actual incapacidad del PP para alcanzar pactos con ninguna otra fuerza parlamentaria, se relame el ínclito don Josep Antoni, por último, recordando a todos los lectores que “sin duda, CiU va a ser más necesaria que nunca”. ¿Hará falta escribir de nuevo que tan sólo Ciudadanos puede desbaratar la inquietante profecía de este gran capitán del nacionalismo patrio? Pues lo haremos una y mil veces.

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