viernes, 4 de enero de 2008

Ciudadanos propone pactos para aislar a los nacionalistas

Publicado en el Periódico

En Ciudadanos confían en repetir su éxito de las elecciones catalanas y obtener un escaño por Barcelona en las legislativas del 9 de marzo. Por este motivo, su presidente, Albert Rivera, ha aceptado las recomendaciones que le han formulado varios miembros de la dirección y aspira a ser cabeza de lista por esta provincia. Pendiente del trámite de las primarias, nadie duda de que Rivera será candidato. Si se convierte en diputado, ofrecerá a PSOE y PP un pacto para aislar a los nacionalistas.
Hay muchos motivos que explican que el actual diputado en el Parlament asuma un reto que inicialmente no entraba en sus planes. La versión oficial, esgrimida ayer, es que el Congreso es el escenario más adecuado para el líder de un partido de ámbito español como Ciudadanos. Pero hay otros motivos: el principal, las graves dificultades internas que está sufriendo la delegación catalana de Unión, Progreso y Democracia (UPD), el partido de la exsocialista Rosa Díez, que, al igual que Ciudadanos, se proclama antinacionalista.

CRISIS SUPERADA
El Partido de la Ciudadanía ha superado la desmoralización que produjo en sus filas la decisión de UPD de rechazar cualquier tipo de pacto electoral. En la negativa de Díez a pactar con los de Rivera tuvieron mucho que ver las opiniones contrarias de buena parte de los responsables de UPD en Catalunya, que en su mayor parte proceden de Ciudadanos. Sin embargo, las cosas no marchan bien en la sucursal catalana del partido de Díez. Sus problemas han alcanzado el cenit con la dimisión de todos los miembros del comité electoral de Barcelona molestos con la gestión de la coordinadora catalana del partido.
Lo que está ahora en juego es cómo quedará el espacio por el que compiten Ciudadanos y UPD, el día después de las elecciones. Si los de Díez se presentan, que lo harán, los de Rivera también tienen que hacerlo. Y también lo harán. Ambos partidos tienen que llegar al 10 de marzo sabiendo claramente cuál es su fuerza en votos y cuál la de su por ahora rival. Será entonces cuando las dos fuerzas se planteen si su futuro pasa por ir juntas o por separado.
Para llegar bien situados a este momento, Ciudadanos necesita echar mano de su figura más popular y, de hecho, la única: su presidente. Su positiva experiencia en las elecciones autonómicas constituye el principal valor electoral del partido. Rivera ha aumentado sensiblemente su grado de popularidad y este es un factor clave para una formación cuyas arcas no le permitirán grandes dispendios publicitarios.

jueves, 3 de enero de 2008

El polvo de polen que hace temblar los cimientos de las finanzas mundiales

Publicado en elpais.es

En 1827, el botánico Robert Brown descubrió, a través de su microscopio, el movimiento errático de partículas de polen en suspensión en el agua. Las trayectorias eran aleatorias e impredecibles, con bruscos cambios de dirección. Este movimiento, bautizado browniano, atrajo rápidamente la atención de físicos y matemáticos. Albert Einstein publicó en 1905 uno de los primeros artículos seminales sobre el movimiento browniano. Su explicación del fenómeno, por colisiones aleatorias con las moléculas de agua, aportaba un argumento de peso a la teoría atómica de la materia. Algunos años más tarde permitió el cálculo del número de Avogadro.

El filósofo y físico-matemático francés Henri Poincaré fue también de los primeros en interesarse por el tema. Su discípulo Louis Bachelier, anticipándose a su tiempo, defendió su tesis doctoral, Teoría de la especulación (1900), proponiendo un modelo de las variaciones de precios utilizando el movimiento browniano.

Esta rama del análisis matemático, que se denomina análisis estocástico, permaneció dormida durante el principio del siglo XX hasta que, años más tarde, Levy, Malliavin, Itô y otros matemáticos la desarrollasen completamente. A mediados del siglo XX resurgió de nuevo en física teórica en la tesis de Richard Feynman, quien introdujo integrales estocásticas en los fundamentos de la electrodinámica cuántica.

Con semejantes éxitos, no es sorprendente que estuviese destinada a reaparecer con fuerza en el mundo de la finanza matemática. La explosión del mercado de derivados financieros (opciones y futuros) se debe en gran medida al modelo estocástico de valuación de opciones propuesto por Black y Scholes en 1973. En términos simples, su consecuencia más inmediata es permitir traer capitales del futuro para utilizarlos hoy. El principal problema consiste en determinar cuál es el precio correcto que debe pagar hoy un comprador (por ejemplo, un tendero) para tener derecho a comprar en el futuro (por ejemplo, en primavera) una cantidad (por ejemplo, una tonelada) de un producto (por ejemplo, tomates). La pregunta clave es: ¿cuánto vale el riesgo en que incurre el vendedor fijando hoy el precio de la tonelada de tomates en primavera? El modelo de Black-Scholes responde a esta pregunta de forma precisa, aunque no totalmente exacta, como ya observó Mandelbrot en los años sesenta.

El modelo browniano que se utiliza en finanza matemática no es realmente correcto en aquellos periodos de turbulencias y grandes variaciones. Pocos de los usuarios de la finanza matemática son realmente conscientes de esta limitación, y aún menos de cuáles son sus implicaciones prácticas. Tampoco es fácil construir matemáticamente el movimiento browniano, y el cálculo estocástico es muy distinto del bien conocido cálculo infinitesimal. Sin embargo, no por ello deja de ser útil. Todo lo contrario.

El mercado de futuros, dotado de estas herramientas precisas de valuación y control de riesgo, explotó literalmente y fue el propulsor del mercado de futuros del Chicago Board Of Trade (CBOT). Si hoy vivimos inundados por el crédito, las partículas de polen observadas por Brown no son ajenas a ello. Sin embargo, las matemáticas ponen en nuestras manos útiles que nos dotan de un poder inmenso, para bien o para mal. Estas herramientas sofisticadas deberían siempre ser utilizadas con mesura y prudencia. Pero ¿qué es mesura?, ¿qué es prudencia?

Sería iluso tratar la economía moderna como una ciencia exacta, pues no se puede dar una definición matemática ni científica de riesgo ni de valor. Estas dos nociones que intervienen de forma crucial en toda la economía y las finanzas no son nociones matemáticas; son nociones intrínsecamente psicológicas.

Por más que los gobiernos y bancos centrales promulguen normas y legislaciones para controlar el riesgo en el mundo de las finanzas, estas reglas sólo pueden controlar un cierto tipo de riesgo. No es lo mismo garantizar que una entidad financiera no va a quebrar en un año que en 10; ni si va a ser rentable en un horizonte de un año o de 20. Desgraciadamente, el control de riesgo a corto plazo no garantiza la supervivencia a largo plazo. Las regulaciones deberían garantizar una economía sostenible y no tener como primer objetivo una economía próspera a corto plazo. A lo cual son excesivamente proclives los políticos condicionados a sus agendas electorales. Por medio de los nuevos instrumentos financieros es relativamente fácil manufacturar periodos de bonanza económica virtual mediante una expansión de crédito (burbujas crediticias), como bien sabe Greenspan.

Por otro lado, el economista ruso Kondratieff observó, en un trabajo publicado en 1925, la estructura de los ciclos macroeconómicos. Las expansiones de crédito provocan periodos de bonanza económica, y las contracciones crediticias están en el origen de las épocas de crisis. Esta estructura cíclica ya está presente en el Antiguo Testamento: siete años de vacas gordas y siete de vacas flacas. En este final de fin de siglo XX y principios del XXI vivimos un ciclo de Kondratieff de bonanza económica inusualmente largo. Es natural intentar entender este hecho singular que rompe una dinámica de cientos de años. Algo ha cambiado. La gran novedad financiera en nuestra época contemporánea es precisamente el mercado de futuros y derivados financieros, que ha permitido, por una parte, traer capitales del futuro, y, por otra, aportar una peligrosa sensación de seguridad y de control del riesgo.

Los derivados financieros en sí únicamente pueden aportar una bonanza económica cuando se aplican a empresas con una productividad que sobrepasa con creces el premium por los márgenes de riesgo. Las inversiones en pura especulación improductiva o en industrias no intrínsecamente productivas, como la construcción, no deberían ser el destino de estos capitales traídos del futuro. Sin embargo, así se ha hecho, y llegará el momento en que tengamos que pagar el precio mediante un crash económico global.

Empezamos a ver su sombra en la crisis crediticia internacional. Como bien dice Warren Buffet, los derivados financieros son un invento del diablo. Podríamos añadir que también lo son las matemáticas mal entendidas y aplicadas sin cautela. Como diría Einstein: "La ingeniería financiera nos ha hecho dioses millonarios antes de que merezcamos ser hombres solventes".

Ricardo Pérez Marco es catedrático de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA, Los Ángeles, USA) y director de Investigación del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS, París, Francia).

miércoles, 2 de enero de 2008

Otro gol

Se acaba el año y volvemos a constatar una serie de certidumbres que vienen ya de antiguo. Juegan las selecciones autonómicas y acumulamos más pruebas de que el nacionalismo político/politizante, como el tabaco, es muy malo para la salud pública.

El nacionalismo es seriamente perjudicial para el bolsillo. En las crónicas periodísticas del glorioso Galicia-Camerún, leemos que: "Galicia acarició la victoria ante Camerún en una noche marcada por el bochornoso espectáculo provocado por el retraso de casi dos horas que hubieron de padecer los aficionados debido a los problemas originados por la selección africana que se plantó y amenazó con no disputar el partido por las diferencias económicas que, según unos, mantenían con la organización y según otros, con su propia federación." La entrada, claro está, era gratis. El dinero que se ofrecía a los esforzados cameruneses –mucho o poco– era con cargo a los presupuestos; o sea, al bolsillo de todos.

El nacionalismo lleva a sostener enardecidamente los mayores absurdos. Con 27.000 espectadores -se desconoce cuántos traídos y llevados en autobuses con derecho a bocadillo- el estadio vigués registró su mejor entrada en lustros. Todo para ver un encuentro en el que figuraban algunos artistas del esférico que deleitan semana tras semana a los aficionados de la Segunda División B , uy, española. ¿Que se juega en Vigo la Champions League ? Van al estadio los de siempre. ¿Que aparecen unos tuercebotas –con perdón- equipados con los colores de la 'bandeira'? Pues se cuelga el cartel de no hay billetes, oiga. Todo por la gran fiesta del fútbol gallego (sic).

El nacionalismo lleva a deformar la realidad. Algunos avezados comentaristas locales amenazan ya con ver la oscura mano del más rancio españolismo en el agravio que supuso que la cumbre futbolera galaico-africana, con su pírrico empate a un gol, no fuese tan generosa como el 4-1 que la RNA (Realidad Nacional Andaluza) le endosó en Jerez a los once ilustres representantes de una potencia balompédica de la talla de Zambia.

Así se escribe la historia. Los gallegos siempre supimos, ay, que el expolio sería constante.

Jacobo Elosua

lunes, 31 de diciembre de 2007

INOCENTADAS

Un lector francés de periódico leía una noticia según la cual una joven vasco francesa de Biarritz, -con dieciséis apellidos vascos, oiga- no pudo ser atendida en un hospital de Toulouse porque al trasladar su expediente médico resultó estar en vascuence. Nuestro "lecteur" se sonrió ante tal absurda inocentada, pensando en lo ingenioso del articulista.

Un joven alemán oía por la televisión la noticia de que el gobierno de Baviera había invertido cantidades ingentes de dinero (¡sus impuestos!) en montar, promocionar y arropar con manifestaciones multitudinarias una selección de fútbol de Baviera (¿?) que se enfrentaría oficialmente a la de Madasgacar, pero con la intención de enfrentarse un día a la alemana. Se rió de buena gana pensando en lo rebuscado que eran los periodistas a la hora de buscar inocentadas imposibles.

Un empresario japonés de la provincia de Niigata escuchaba por la radio que, a partir de enero, las empresas establecidas en la colindante provincia de Yamagata pagarían una menor tasa de impuesto de sociedades, rompiendo la unidad de mercado japonesa y la libre competencia, adquirida desde siglos. Soltó una fuerte carcajada ante lo tosco de la inocentada informativa y pensó: "menudo desastre para nuestra economía si tal absurdo sucediese".

Tony Blair y Gordon Brown, escoceses de la más pura cepa, eran víctimas de la inocentada de sus esposas en aquella reunión, cuando ellas entraron fingiendo gran alarma para anunciarles que su partido, el laborista, había decidido coaligarse con los separatistas escoceses para gobernar. Se sonrieron y comentaron: "Para sorprendernos, tendríais que encontrar un bulo más creíble, más factible".

Un agricultor de Oregón- de la multiétnica, multirracial y multicultural nación U.S.A- oía de su radio local que el Gobernador de Florida había decidido implantar una ley de inmersión en Castellano, para favorecer a los abundantísimos hispano-parlantes del Estado y para recuperar las raíces hispanas de Florida que son un hecho diferencial víctima de horrible persecución. En tres años los floridanos deberían escolarizarse sólo en español, ya que el inglés era sólo una imposición que se había convertido en lengua nacional únicamente los últimos 250 años. El agricultor se rió tanto de la ocurrencia disparatada del locutor que peligró su bazo.

Un bisnieto del heroico mariscal Foch, persona legendaria de Francia en la guerra del 14 y catalán hasta las cachas, era informado por un amigote guasón que tenía que abonar una multa de respeto porque en su tienda turística de Perpiñán rezaba "Antiquaires" y no " Antiquari" . La multa era, sobre todo, porque no se había enterado de que el Rosellón era una nación. El bisnieto Foch, entre risas, le dio un cachete por su imaginación calenturienta a la hora de contar inocentadas.

Un cervecero alemán veía como un locutor muy serio de la televisión narraba como un compatriota, ahíto de chucrut y con alarmante estado de crisis alcohólico-metabólica, había tenido que esperar en la frontera de un lander con otro, dentro de su ambulancia, para pasar a otro que le llevase al hospital de Dusseldorf, porque la ambulancia primera, de otro lander, no tenía "jurisdicción" y no podía pasar al lander de Dusseldorf. Se veía un montaje con el enfermo retorciéndose de penita esperando la nueva ambulancia. Entre risotadas, nuestro cervecero no se explicó cómo podía permanecer tan serio el locutor soltando semejante disparate inimaginable.

El nieto de Kawabata, coyunturalmente en paro por esa fecha, soportaba la broma de su primo que le recomendaba empadronarse subrepticiamente en la región de Hokaido, donde los parados japoneses tenían un tratamiento fiscal distinto y mejor que en el resto del Japón al poder ahorrarse la declaración de la totalidad de la indemnización por despido y no sólo el equivalente a doce mensualidades. Chihiro, el nieto, se sonrió a pesar de su situación, por la gracieta de su amigo, capaz de inventar las cosas más extravagantes.

El pariente lejano del mariscal Montgomery, por cierto, norirlandés, al ojear su revista satírica favorita leía que, a partir de ahora, las célebres unidades escocesas del ejército británico sólo podrían recibir órdenes en su lengua gaélica, idioma que estarían obligados a usar. Este hecho habría provocado grave caos en Afganistán, lo que habría obligado a la retirada de las tropas. Muerto de la risa pensaba hasta dónde podía llegar la imaginación delirante de los humoristas.

Hillary Clinton observaba en un programa cómico de televisión local a un supuesto juez indicar que el Presidente había decidido reabrir los dossiers de la guerra civil americana para rehabilitar a los sureños (él era de Tejas), condenar las atrocidades (que fueron espantosas y muchas) de la represión post-guerra, anular leyes de Roosevelt cuya actitud y actuación serían juzgadas, como las de Lincoln, y dar dineros a espuertas a organizaciones sureñas. Todo vendría en una Ley :"Historical Memory act". Hillary se desternilló. "El amigo Bush es incompetente", dijo, "pero a tanto es imposible que llegue nunca."

Un CIUDADANO español leyó todas esas ocurrencias, miró a sus hijos, niños y adolescentes, -el futuro inmediato, pensó- e, incomprensiblemente, no le hicieron ninguna gracia.

Entonces arrancó la última hoja del calendario de 1935 o de 1978 o de 2007 y se acordó que el año que empezaba había elecciones, y en 2008 con un partido nuevo: Ciudadanos.

"P.S." En todas las democracias citadas, dicen que hubo algún líder separatista que incumplió la Ley que regulaba la exhibición preferente y obligada de la bandera nacional en los edificios públicos. Todos fueron puestos a disposición de la justicia. Curiosamente, en todas esas democracias, al Gobierno le parecía fundamental el exigir el cumplimiento exacto de las leyes por parte de todos por igual.

Enrique Calvet

domingo, 30 de diciembre de 2007

Galicia sin Cuiña, igual que con él

Leo con interés los obituarios de Xosé Cuiña Crespo. Un caso paradigmático del aserto de Chesterton acerca del periodismo, ese oficio que consiste en contarle que Lord Jones ha muerto a gente que no sabía quién era Lord Jones. Lo cierto es que incluso entre quienes, nobleza obliga, sí conocíamos de su existencia, se nos escapaban detalles como sus 57 años de edad, que ahora se me hacen sorprendentemente pocos. Causa directa, sin duda, de su caída en desgracia política, desde la crisis del Prestige al advenimiento de Núñez Feijóo al frente del PP gallego.

El eterno delfín de Fraga pertenecía a la generación de la Transición, aunque antes ya se había metido en política como les gustaba a las madres de entonces, por el tercio familiar. Un dato, junto al de su origen aldeano o la oscuridad de sus actuaciones colindantes con la política, que se encargan de airear sus enterradores mediáticos. También su galleguismo, que para Begoña P. Ramírez, en El Mundo, era "… de romería y feria gastronómica, según sus detractores". Romería y feria gastronómica, como diría Arcadi Espada: quiá. ¿Existe otro galleguismo, es decir, otro nacionalismo?.

Quizá los detractores de Cuiña, que siguiendo la máxima de Churchill sólo podían habitar en sus propias filas, pretendían algo más refinado; un nacionalismo de nueva cocina y con olor a limpio, algo así como Feijóo. Y es precisamente ahí, en el galleguismo, donde se frustró la planeada última gesta política de Cuiña: la eterna amenaza de una escisión en el PPG que no llegó a consumarse, según los cronistas, gracias a los esfuerzos de un sudoroso Fraga. Sin negarle ardor al de Villalba, seguramente la impotencia de Cuiña fue darse cuenta de que su escisión siempre sería personal y nunca política. Las razones no son otras que el galleguismo endógeno del PP, responsable, por ejemplo, de la política de inmersión lingüística que calca los modelos catalán y vasco y que alienta, a escala más o menos parecida, una ingente manada de cachorros a los que ya es difícil meter en vereda. Por no hablar de la pusilánime oposición al bipartito nacionalista de Touriño, al que llegó a tildar de poco galleguista ante el estancamiento de las negociaciones sobre la reforma estatutaria.

Galicia es otro ejemplo más del triunfo político del nacionalismo en la España contemporánea. No hay alternativa a él, como no lo había en Cataluña cuando se alumbró el manifiesto por un nuevo Partido que nos ha llevado hasta aquí. Ésa es quizá la satisfacción póstuma de Cuiña, el galleguismo le sobrevive.

Julio Veiga

El cachete de los idiotas

Publicado en Libertad Digital

Antonio Robles

Ya había pasado antes en la educación. Un buen día, a algunos pedagogos como César Coll o Álvaro Marchesi se les ocurrió retirar del sistema educativo cualquier rastro de disciplina y sanción. Debieron confundir los malos tratos de algunos maestros cafres con el respeto a las jerarquías, a la conquista del conocimiento a través del esfuerzo y a la buena educación. Y consiguieron acabar con el sistema educativo en España. El fracaso escolar ya es imposible de justificar. Las causas deben buscarse en muchas variables, pero la mayoría están legisladas en la LOGSE y en la LOE. Ellas solitas han acabado con el respeto al profesor y, como consecuencia directa, el prestigio por el saber se ha perdido. La disciplina, los hábitos de estudio, la voluntad, la responsabilidad, la memorización de contenidos, el gusto por la lectura o la cultura por el esfuerzo han desaparecido de nuestras aulas. Las consecuencias las han sentenciado tres informes Pisa de la OCDE, él último el de 2006. España ocupa un lugar tercermundista.

El espíritu que animó la ley educativa más nefasta que ha visto este país es el mismo que ha convertido el cachete de un padre a su hijo en delito.

Cuando nacemos no somos nada en concreto, pero por instinto el niño llora cada vez que tiene hambre y no templa gaitas si la madre se retrasa con el biberón. El egoísmo es pura supervivencia y el instinto ocupará por entero el espacio entero de su razón. Por eso, cuando se empeña en sacar la cabeza por el balcón del balcón, los padres le persuaden, le regañan, le retiran, le cierran la puerta de la terraza... y si a pesar de todos sus intentos de convencerle fracasan y el niño lo sigue intentando, un cachete sustituye la razón de la que aún carece por la fuerza. ¿Es un maltratador el padre o la madre que en un momento determinado utiliza el cachete en el culo para defenderlo de sí mismo e indicarle que vivir en sociedad es respetar límites? Ningún padre en su sano juicio daría un bofetón a su hijo con ánimo de hacerle daño. Para eso está la persecución del maltrato infantil. Pero no parece razonable que, a partir de ahora, cuando un niño le monte un número a la madre en mitad del súper porque no le compra la undécima chuchería y se arrastre histérico por el suelo con ánimo de chantajearla aprovechando la presencia de medio barrio, repito, no parece razonable que la traten de maltratadora porque tire de su brazo impasible o le arree dos cachetes en el culo para poner fin al chantaje de un pequeño dictador en ciernes.

Hay muchas maneras de dar un cachete, y la física no es la peor. El terror psicológico, el chantaje emocional, la amenaza constante sin llevarla nunca a la práctica, el inmovilizarlo en un parking infantil son algunas de las formas que no pasan por el cachete, pero pueden hacerle mucho más daño. Quizás la más intolerable forma de cachete sea la de esos padres que jamás ponen límites a sus hijos y los condenan a ser esclavos de sus instintos. Eso sí, jamás le dan un tortazo, pero le han convertido en el peor enemigo de sí mismos y posiblemente de los demás.

¿Se dan cuenta los legisladores de lo que han hecho en una sociedad donde los adolescentes se han convertido en demasiados casos en déspotas de sus padres? ¿Se han dado cuenta que marabunta de idiotas de todas las edades irán a programas basura de TV para denunciar al vecino del tercero porque le vio, le oyó o le pareció oírle dando un cachete a su hijo? ¿Se percatan qué arma le han dado a tantos adolescentes déspotas que no dudarán en utilizar la mentira para chantajear a padres y madres en situación de debilidad?

Antes de tirárseme encima todos los buenistas del diálogo de civilizaciones comprueben los miles de casos de adolescentes que maltratan a sus padres o a sus profesores. ¿Y saben por qué? Entre otras muchas cosas, porque muchos padres han renunciado a poner límites a sus hijos, la mayoría de las veces por buena fe, pero con total ignorancia, y por un sistema escolar LOGSE-LOE hecho por ignorantes (estos no tienen disculpa porque se supone que eran especialistas en pedagogía), incapaces de prever el alcance de sus teorías (la experimentación certificó la nulidad del sistema, pero no le hicieron caso) y lo peor, incapaces de rectificar una vez se vio su rotundo fracaso.

Todo hay que decirlo, después de 27 años, del rechazo generalizado del profesorado (el 79 % según encuesta de CCOO) y de cientos de artículos y innumerables libros críticos contra "el progresa adecuadamente", algunos de sus responsables políticos empiezan a tomar conciencia. Espero que no sean los mismos que nos metieron en este fiasco los que pretendan ahora sacarnos. No porque fuera un fraude, sino porque nunca sería una solución.

No puedo acabar este artículo con una declaración de principios para evitar que el idiota que mira el dedo cuando le señalan la luna, pueda acusarme de defender aquello de "la letra con sangre entra". No admito en ningún caso el cachete por parte de un maestro o profesor; estos están obligados a tener recursos racionales, siempre racionales para marcar los límites a sus alumnos y no considero que la zapatilla tradicional en el culo sea nunca mejor para los padres que la persuasión a la hora de encarrilar a los hijos. Pero no creo que la ley deba inmiscuirse en tamañas chuminadas cuando están dejando sin castigo miles de casos de verdadero maltrato infantil. Esto sí que es grave, pero para erradicarlo se necesitan presupuestos y un modelo de detección y persecución del que hoy carecemos.

Antonio Robles

Parlamentario de C's

Mensaje a la clase política

Publicado en la Vanguardia

Francesc de Carreras

El tradicional mensaje navideño del Rey ha ido dirigido este año, en buena parte, a la clase política, interpretando probablemente el pensamiento de muchos españoles.


La filosofía de fondo de dicho mensaje parte del concepto de democracia constitucional, implícito en nuestra carta magna y muy presente en la ideología de nuestros constituyentes. En efecto, la democracia constitucional se distingue de la democracia jacobina en que un Parlamento no es absolutamente libre de tomar cualquier decisión sino que está limitado por los principios y reglas constitucionales. No se trata, por tanto, del mero gobierno de una determinada mayoría parlamentaria sobre una minoría, producto una y otra de elecciones libres, sino del gobierno de esa mayoría respetando la Constitución, la cual debe ser entendida de acuerdo con la interpretación que establezca el Tribunal Constitucional, institución clave de esta forma de democracia.


Nuestra Constitución, además, está basada en el consenso, es decir, en el acuerdo de la gran mayoría de las fuerzas políticas constituyentes en la totalidad de los principios y reglas constitucionales. De este acuerdo nace el compromiso de respetar dichas normas y, en caso de pretender cambiarlas, observar unos procedimientos previstos en la misma Constitución, dirigidos a renovar dicho consenso mediante una deliberación compleja y la aprobación de estos cambios por amplias mayorías. Sólo el consenso permite la estabilidad necesaria para que una Constitución sea funcionalmente eficaz.


Todo ello lo ha recordado implícitamente el Rey en su mensaje navideño y le ha dado una acertada denominación: la cultura de la unidad. En efecto, la Constitución es la base de la unidad del Estado. Y no nos referimos sólo a la unidad territorial sino a otra más profunda y previa: a la unidad de valores y principios políticos, a la unidad que vincula a todos los poderes y de la que es guardián en última instancia el Tribunal Constitucional.

Ahora bien, además de la unidad que implica la Constitución, también hay aspectos de las políticas concretas de los respectivos Gobiernos, sean del signo que sean, que requieren consenso, es decir, unidad, no porque lo prescriba la Constitución sino porque lo requiere el interés general que es deducible de argumentos racionales. Se trata de aquellas políticas concretas que para ser eficaces también necesitan estabilidad y continuidad, cuando menos en sus elementos estructurales básicos. Políticas cuya efectividad depende del largo plazo y que en modo alguno pueden ser operativas en los cuatro años que dura una legislatura. Estas políticas concretas suelen afectar en todos los países a la economía, a las relaciones internacionales y a la estructura territorial; a mi parecer, en la España actual, por razones coyunturales, también afectan a la política antiterrorista, a la inmigración y a la educación.


En política económica el consenso es relativamente fácil dado que viene muy determinado por la Unión Europea y los márgenes de actuación – que los hay – son escasos. Más autónoma es la política internacional, cuya continuidad es necesaria porque está basada en la confianza de otros Estados y organizaciones internacionales. Ambas deben ser políticas de Estado, no de gobiernos concretos. En cuanto a la estructura territorial, al Estado de las autonomías, el consenso es, más que necesario, imprescindible, ya que afecta a un aspecto básico de la organización del Estado: cualquier error puede provocar que los poderes públicos resulten más ineficaces para el ciudadano y más caros para el contribuyente. Más allá de factores identitarios y sentimentales aquí deben primar, sobre todo, factores de eficiencia pública, factores funcionales. Al fin y al cabo, el Estado, en su conjunto, no es más que un instrumento al servicio de su población: cuando más eficaz y barato sea para realizar la libertad e igualdad de los ciudadanos, mejor cumplirá con la única función que tiene asignada.


En los demás aspectos, también razones funcionales hacen necesaria la continuidad y, por tanto, el consenso. La política antiterrorista requiere que los terroristas sepan que sus actos son delito y que este delito no les será conmutado por circunstancias políticas. Vacilaciones en este sentido sólo hacen que los gobernantes pierdan autoridad, que el miedo al futuro impere en la población y que las víctimas no se sientan reparadas. Las políticas de inmigración exigen el largo plazo porque afectan a muchas otras políticas: vivienda, economía, empleo, pensiones, seguridad social, cultura, seguridad, enseñanza y un largo etcétera. Los vaivenes en este campo siembran el desconcierto en muchas otras políticas. Por último, creo que hay un amplio acuerdo en que los defectos de la educación, en todos los niveles, provienen, en parte, de los continuos cambios en planes de estudio, ciclos docentes y acceso y estatus del profesorado. Un acuerdo que diera estabilidad, por lo menos, en estos aspectos, redundaría en beneficio de la política educativa general.


Se acercan unas elecciones importantes. El principal defecto de la legislatura ya pasada ha sido, probablemente, la ruptura de determinados consensos básicos en todas las materias enumeradas. El recordatorio que ha efectuado el Rey en su mensaje navideño debería hacer meditar a la clase política y también al ciudadano que pronto acudirá a las urnas.