sábado, 28 de abril de 2007

¿Que hacemos con el abuelo?


No todo lo que sabemos o decimos de nuestros antepasados tiene que ser verdad. La mayoría de las personas intenta edulcorar su propia biografía y tergiversa la memoria histórica según sus necesidades ideológicas o coyunturales.

De tal modo, un abuelo carretero puede pasar a ser transportista, el molinero se eleva a industrial y el oficial mayor a notario. También, puesto que hay quien necesita ser más proletario que nadie, un rentista puede pasar a melero, un industrial a albañil y un pequeño comerciante a quincallero. Todo vale porque pocas personas conocen nuestros primeros pasos como para atestiguar que hacíamos novillos durante el bachillerato o que nuestro primer novio era bizco perdido lo cual -reconozcámoslo- es también una mancha imborrable en el curriculum vitae de cualquiera.

Otros hay con quienes resulta muy pesado hablar porque todos sus familiares son los más guapos, los más listos, los más rubios y los que desde tiempo inveterado tienen el ojo más azul.

Y ya metidos en harina, no olvidaré aquellos que a la menor ocasión, nos hablan de algún antecesor que fue sujeto de algún hecho heroico. Por ejemplo: dejarse fusilar sin razón alguna. En todas las familias españolas hay miembros que murieron en la guerra civil. Y es que en las guerras -y más si son civiles- concurren momentos desagradables, en los que los vecinos se delatan unos a otros, hay revanchismo, alguien recuerda una vez que le miraron mal y va con el cuento a quien maneja una pistola y todo, en general, da la impresión de ser un caos. Y en España hubo hace mucho, mucho tiempo, una guerra civil medianamente cruenta, por lo que lo normal es que en todas las familias haya habido algún muerto.

La guerra española fue anterior a la italiana, por ejemplo, pero aquí se recuerda y allí no. También es anterior a la segunda guerra mundial, que llenó de cadáveres todo el continente.

La posguerra española es anterior a la posguerra europea, en la que se observó un grado de represión y revanchismo que no se dio en nuestra tierra. Porque tras una guerra hay siempre un bando que gana y otro que pierde y el vencedor muestra una extraña tendencia a dar cogotazos a los que han perdido. Y estas víctimas de la represión no pueden medirse por casos individuales o individualizados ni tampoco en números absolutos sino relativos. Según ellos -y siempre proporcionalmente al número de habitantes del momento-, la represión posterior a la guerra civil española fue muy inferior a la sufrida, por ejemplo, en los civilizados países nórdicos, en Bélgica o en Francia, mismamente.

En Europa ya no se habla de nazis. Es una etapa de la historia que se pretende olvidar. A todos se nos ponen los pelos de punta cuando vemos esos grupos de estética tan desagradable como para raparse la cabeza, llevar gruesas botas de cuero negro y tatuarse varias esvásticas, pero ya no se comenta lo que pasó. Nadie recuerda sus muertos, nadie glorifica el heroísmo de un abuelo caído en la trinchera, nadie capitaliza lo que hicieron los demás.

En España sí.

Con machacona obsesión, nuestro presidente recuerda a su abuelo, fusilado en la guerra. Yo he pensado mucho sobre esta familia en la que, por extraños designios del destino, ninguno de ellos parece tener padre desde tiempo inmemorial. El abuelo de Zapatero se llamaba "capitán Lozano" porque él también ocultaba celosamente su "Rodríguez". Y el caso es que, aparte de la tragedia personal que parece conllevar su apellido, a este señor lo mataron. Incluso han salido últimamente algunos libros en que se cuentan cositas muy feas sobre este buen señor... pero nada de eso nos importa.

Porque es muy cierto que lo mataron. Por las razones que fuesen pero lo mataron. Como a quinientas mil personas más. Y gracias a él, ahora van a salir de los archivos muchas sentencias de hace cuarenta, cincuenta, sesenta y hasta setenta años para que sean revisadas.

Y es que Zapatero no es el único español que sufre por un fusilamiento de la guerra. Al parecer, hubo otro hombre bueno que murió también, y cuyo hijo lo recuerda cada día. Era catalán. Comunista por más señas. Y así como el capitán Lozano escribió “muero inocente y perdono” (perdón en el que evidentemente su nieto no le ha acompañado) este otro desconocido puso en una carta: "soy comunista y cuando vuelva me voy a casar contigo". Vaya por dios. Parece ser que la carta fue interceptada y sirvió como prueba para su fusilamiento. Todo esto es muy triste, triste de verdad. Cualquiera puede dudar de las palabras de la ministra y hasta pensar que quizá no haya un hijo nacido de tal matrimonio que nunca se celebró. Sobre todo por la cantidad de mentiras que nos dicen cada día desde este gobierno. Yo no lo dudo. Lo que pienso es que este señor ha repetido tanto que quiere tener cerca la carta póstuma de su padre, que se le puso la cabeza loca a la señora Carmen Calvo, de manera que ésta, aunque sólo fuera para que le dejaran en paz, sacó los archivos de Salamanca y los mandó a Cataluña.

Y es que estos abuelos de estirpe desconocida tienen mucho peso en nuestra España actual...

Pero, bueno, ya se ha aprobado en el Parlamento la ley de memoria histórica. Repasaremos miles de sentencias judiciales y se declararán todas ellas nulas de pleno derecho.

¿Harán lo mismo dentro de setenta años con una multa que me llegó ayer? Porque me temo que era tremendamente injusta...

María Victoria Longares

3 comentarios:

Administrador dijo...

Un artículo penoso. Empezando por la descalificación indiscriminada de aquellos que preservan la memoria los suyos, y prosiguiendo
con barbaridades históricas como esta:

"La posguerra española es anterior a la posguerra europea, en la que se observó un grado de represión y revanchismo que no se dio en nuestra tierra. Porque tras una guerra hay siempre un bando que gana y otro que pierde y el vencedor muestra una extraña tendencia a dar cogotazos a los que han perdido. Y estas víctimas de la represión no pueden medirse por casos individuales o individualizados ni tampoco en números absolutos sino relativos. Según ellos -y siempre proporcionalmente al número de habitantes del momento-, la represión posterior a la guerra civil española fue muy inferior a la sufrida, por ejemplo, en los civilizados países nórdicos, en Bélgica o en Francia, mismamente"

¿Podría la autora justificar y dar referencias a lo que afirma? Se evalúan a 200000 los muertos por la presión franquista durante la posguerra. ¿De que represión en los países nórdicos o en Francia está usted hablando?


Y esto que sigue es falso como lo sabe cualquiera que haya seguido mínimamente el debate sobre la ley:

"Pero, bueno, ya se ha aprobado en el Parlamento la ley de memoria histórica. Repasaremos miles de sentencias judiciales y se declararán todas ellas nulas de pleno derecho."

La ley no contempla anulaciones de pleno derecho.

Anónimo dijo...

Efectivamente, ha costado que los historiadores se pongan a ello, pero las cifras de la represión rondan los 200.000 muertos, más un número indeterminado de torturados, encarcelados, violaciones, y la rapiña de los bienes y negocios de todos ellos.

Y sí, la justicia debe llegar, mejor si es pronto, pero si no, debe llegar igualmente, también para tu multa. Te animo a que la recurras, hoy la ley te asegura los pasos y los plazos, sin mirar tu origen social o ideología. Aprovecha esa suerte.

Anónimo dijo...

Lo siento, pero el artículo está totalmente equivocado en cuanto a Europa y a la segunda guerra mundial y ademas figuran en el datos erroneos!
y ya me gustaria saber qué es lo que quiere decir esta metáfora de la multa: ¿es comparable por ejemplo la muerte de un pariente en las cárceles franquistas con una multa de tráfico? (teniendo en cuenta que mucha gente fue ejecutada en la posguerra sin haber empuñado un arma en su vida)
Me gustaría saber quienes son estas victimas de la POSGUERRA de la II.Guerra Mundial? ¿Se trata de esa docena de las cabecillas nazis ejecutadas despues del juicio en Nürnberg? ¿Son los judíos supervivientes de los campos de exterminio que se suicidaron al no poder vivir con estos recuerdos tan horribles? Porque si no, no sé de que número incomparable de las victimas de la POSGUERRA de la II.Guerra se habla.
Tampoco es verdad que en Europa no se hable de la II.Guerra, de los muertos y del mal comportamientode los vivos. Se habla y mucho. Los politicos ponen coronas de flores a las tumbas de los héroes de la II.Guerra, visitan los campos de exterminio (i.e. el Papa) y las fiestas nacionales de muchos paises recuerdan el fin de la II.Guerra. En Francia, en las escuelas han puesto unas placas que recuerdan por ej. "30 niños y 3 profesores judíos fueron llevados de este colegio a los campos de exterminio y asesinados allí por los ocupantes nazis con la activa colaboracion del régimen de Vichy". Los políticos como François Mitterand tuvieron que hacer frente a la investigación de su actividad durante la II.Guerra, igual que varios políticos alemanes y austriacos.
La última película francesa de más taquilla va de soldados coloniales en la II.Guerra y lo mal que se portó su madre patria con ellos.
En Alemania los niños hacen viajes con el colegio a los campos de concentración y de exterminio.¿Y acaso no nos enteramos del escándalo que causó la confesión de Günther Grass de haber sido el miembro de las SS? En los últimos años hubo un debate público muy amplio sobre las violaciones masivas que cometieron los soldados rusos en el territorio alemán ocupado. En algunos países, los alumnos de instituto buscan -como trabajo para la clase de historia- información sobre sus vecinos "desaparecidos" en la II.Guerra.
En mi humilde opinión, creo que en la mayoría de los países europeos sí se ha recordado y "procesado" el pasado oscuro, a nivel personal y a nivel nacional...Y creo que es muy sano, por cierto.